Si hay un fenómeno que permite estudiar el comportamiento humano es el de la pandemia. De un día para otro, nuestros hábitos se vieron trastocados, y debimos adaptarnos a una nueva realidad para la que no estábamos preparados.

De hecho, al comienzo de la pandemia de covid-19, los hábitos de compra de personas alrededor de todo el mundo se vieron modificados: comenzaron a abastecerse de artículos para el hogar (con el papel higiénico como insumo estrella), lo cual condujo a una escasez que se hubiera evitado si cada uno compraba lo que necesitaba.

Según un estudio dirigido por la Universidad Nacional de Gales del Sur (UNSW) de Sidney, los comportamientos reactivos de este tipo no son nada inusuales: por el contrario, son lo esperado en los humanos como un intento de controlar la incertidumbre inesperada.

De hecho, según allí se indica, la incertidumbre inesperada es un motivador tan poderoso para el cambio que a menudo nos impulsa a ajustar nuestro comportamiento, incluso cuando no es conveniente para nosotros.

“Cuando las personas experimentan un cambio inesperado en su entorno, comienzan a buscar formas de reducir esa incertidumbre”, dice el autor principal del estudio, el doctor Adrian Walker , quien completó esta investigación como parte de su doctorado en psicología en UNSW Science.

El estudio explica que existen dos tipos de incertidumbre: la esperada y la inesperada. Foto Shutterstock.

El estudio explica que existen dos tipos de incertidumbre: la esperada y la inesperada. Foto Shutterstock.

“Pueden cambiar su comportamiento y estrategias de toma de decisiones para tratar de encontrar una manera de recuperar cierto sentido de control”, afirma.

Y añade: «Sorprendentemente, nuestro estudio encontró que la incertidumbre inesperada hizo que las personas cambiaran sus comportamientos incluso cuando hubieran estado mejor si hubieran seguido una vieja estrategia».

El estudio conductual, publicado recientemente en The Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, es el primero en mostrar que el tipo de incertidumbre que experimentamos, es decir, si es esperada o inesperada, juega un papel clave en nuestra reacción.

Y para demostrarlo, lo grafica con un ejemplo práctico: un trabajador de la ciudad que sabe que su viaje matutino toma entre 30 y 50 minutos no se sorprendería con un viaje de 50 minutos. Por otro lado, un conductor rural se sorprendería mucho si su predecible viaje de 30 minutos de repente tomara 50 minutos.

El extraño estudio

Para probar el modo en que las personas suelen responder a un cambio inesperado, los investigadores encargaron a los participantes del estudio que en una simulación virtual vendieran un par de objetos a uno de dos sujetos extraterrestres. Debían conseguir tantos puntos (o ‘dólares extraterrestres’) como fuera posible.

Los participantes debían elegir a qué extraterrestre vender un par de productos químicos, pero solo uno de los productos químicos determinaba cuánto pagaría el extraterrestre. Necesitaban averiguar qué combinación química y alienígena les permitiría obtener las mayores recompensas.

Un grupo inicial de 35 participantes se familiarizó con la tarea y rápidamente aprendió que una estrategia (por ejemplo, la Opción A) daba la mejor oferta de 15 puntos. Pero a mitad del experimento, el patrón de recompensa cambió y la Opción A comenzó a dar un número aleatorio de entre 8 y 22 puntos.

Aunque creamos que tenemos todo bajo control, la incertidumbre es parte de nuestra vida. Foto Shutterstock.

Aunque creamos que tenemos todo bajo control, la incertidumbre es parte de nuestra vida. Foto Shutterstock.

“Tan pronto como agregamos un elemento de incertidumbre, los participantes comenzaron a buscar nuevas formas de completar la tarea”, dice el Dr. Walker. «El truco es que, en todos los casos, lo mejor que podían hacer era utilizar su antigua estrategia».

La incertidumbre inesperada

El doctor Walker afirma que nuestras diferentes respuestas a la pandemia son un ejemplo a gran escala de incertidumbre inesperada.

Y describe la manera en la que todo cambió de un momento a otro: “Muchos de nosotros de repente estábamos trabajando desde casa, cambiando la forma en que compramos y cambiando la forma en que socializamos. Las reglas con las que vivíamos de antemano ya no se aplicaban, y no había -ni todavía hay- una respuesta clara sobre cuándo o cómo terminará la pandemia”, relata.

“Diferentes personas intentaron todo tipo de cosas, como compras por pánico, para reducir esta nueva incertidumbre y volver a la ‘normalidad’. Pero, como hemos visto, no todas estas estrategias reactivas fueron buenas a largo plazo «, concluye.

El “síndrome de la rana hirviendo

Si bien la incertidumbre inesperada dio lugar a respuestas un tanto dramáticas, lo cierto es que la incertidumbre esperada tuvo el efecto contrario.

Graficado en el estudio: durante la segunda fase del ensayo, los investigadores introdujeron la incertidumbre de forma gradual a un grupo diferente de 35 participantes. Los 15 puntos habituales de la Opción A cambiaron a 14-16 puntos, luego 13-17 puntos, hasta que la incertidumbre se elevó a 8-22 puntos.

«El comportamiento de los participantes no cambió drásticamente, aunque la incertidumbre finalmente alcanzó los mismos niveles que en el primer experimento», dice el doctor Walker.

«Cuando la incertidumbre se introdujo gradualmente, la gente pudo mantener sus viejas estrategias«, explica.

Si bien este experimento específico fue diseñado para que la estrategia original fuera la más beneficiosa, Walker dice que otras investigaciones han demostrado el daño que puede llegar a generar el hecho de no cambiar el comportamiento cuando se enfrenta a un cambio gradual.

“Podemos ver este patrón en muchos desafíos del mundo real, como la crisis del cambio climático”, afirma Walker.

“Cuando el cambio es lento y apenas perceptible, no hay una indicación repentina para cambiar nuestro comportamiento, por lo que nos aferramos a comportamientos antiguos”, asegura.

“Intentar actuar sobre el cambio climático se parece mucho a la fábula de la rana hirviendo. Si pones una rana en una olla y hierves el agua, no notará la amenaza porque el agua se calienta gradualmente. Cuando finalmente se da cuenta, es demasiado tarde para saltar «, grafica.

Con la pandemia, todas las áreas de nuestra vida se vieron trastocadas. Foto Shutterstock.

Con la pandemia, todas las áreas de nuestra vida se vieron trastocadas. Foto Shutterstock.

Ben Newell, subdirector de la Facultad de Psicología de la UNSW y uno de los investigadores involucrados en el proyecto, afirma que el próximo paso es traducir los conocimientos sobre cómo reaccionan las personas a la incertidumbre en el laboratorio para concientizar a las personas respecto a la necesaria acción climática.

«Si podemos identificar los factores desencadenantes para explorar nuevas alternativas, entonces podríamos superar la inercia inherente al desarrollo de comportamientos nuevos y sostenibles», propone.

Esa dimensión omnipresente

Aunque pueda parecer que tenemos todo bajo control, lo cierto es que la incertidumbre es algo a lo que los seres humanos se enfrentan todos los días, desde imprevistos en el tráfico hasta las preguntas que se pueden tomar en un examen.

La diferencia que trajo la pandemia de COVID-19 es que ha venido a arrojar un nuevo manto de incertidumbre a áreas Graficado de nuestras vidas, como la carrera, la salud y las circunstancias de la vida.

«Si bien este estudio no pretende ser el panorama completo del comportamiento humano durante la pandemia, puede ayudar a explicar por qué tantas personas buscaron nuevas formas de agregar certeza a sus vidas», aclara Walker, que ahora es investigador en la Escuela de Psiquiatría en UNSW Medicine & Health.

En tanto, el doctor Tom Beesley, coautor del estudio, afirma: “el trabajo del doctor Walker realmente nos ayuda a comprender cómo las personas desarrollan una representación de la incertidumbre a la que se enfrentan y cómo pueden afrontarla o no ”.

«Mi laboratorio está tratando de formalizar esta relación en un modelo computacional de comportamiento, para que podamos hacer predicciones más claras sobre lo que podríamos esperar que suceda en diferentes condiciones de incertidumbre», adelanta.

Si bien la investigación del doctor Walker ahora se centra en la epidemiología psiquiátrica, está interesado en ver hacia dónde se dirigen las investigaciones futuras en esta área, especialmente en la predicción de las respuestas individuales a la incertidumbre.

«Dada la cantidad de decisiones que tomamos en condiciones de incertidumbre en nuestra vida cotidiana, cuanto más comprendamos cómo se toman estas decisiones, más podremos intentar que las personas tomen buenas decisiones», concluye Walker.



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