Mirar muchas horas por día la versión mejorada (y muchas veces «filtrada») de la vida de los demás, compararla con la propia y sentir que no alcanza determinados estándares: puede parecer inofensivo, pero no lo es.

Y es que la difusión de imágenes de cuerpos que para ser considerados atractivos cumplen determinados parámetros es extendida, pero tiene un impacto en la salud mental y emocional. Palpable y concreto.

La frustración que pueden generar las redes sociales en este sentido se midió en un estudio de la Universidad de Surrey publicado en la revista Body Image, que descubrió una estrecha vinculación entre la exposición a imágenes sexualizadas y la insatisfacción corporal.

Los cuerpos considerados hegemónicamente como atractivos son imposibles de alcanzar para la mayoría de las mujeres. Foto Shutterstock.

Los cuerpos considerados hegemónicamente como atractivos son imposibles de alcanzar para la mayoría de las mujeres. Foto Shutterstock.

El equipo de investigación encargado de llevar a cabo el estudio observacional reclutó a 247 mujeres italianas de entre 19 y 32 años para analizar las reacciones tanto a las imágenes de Instagram como a los comentarios junto a esas imágenes.

Luego de ver al azar uno de los cuatro videos de Instagram (que tenían o no imágenes sexualizadas y comentarios al respecto), se les pidió que completen cuestionarios de seguimiento para recoger sus opiniones respecto a la insatisfacción corporal, el estado de ánimo y las intenciones futuras de la cirugía estética.

La investigación halló que las mujeres jóvenes expuestas a imagenes sexualizadas reportaron una mayor insatisfacción corporal en comparación con los niveles previos a la exposición.

En el mismo sentido, quienes estuvieron expuestas a imágenes no sexualizadas no informaron un aumento en la insatisfacción corporal, lo que indica que la sexualización de las imágenes en Instagram es un factor influyente en la imagen corporal.

Por el contrario, el tipo de comentarios sobre las imágenes no pareció afectar la insatisfacción corporal de los participantes.

El tiempo en pantallas, otra clave

El estudio también analizó el papel de la proclividad a la adicción a Instagram, comparando las percepciones de aquellas mujeres que tenían un uso excesico o problemático de la plataforma, en comparación quienes la usaban de manera más esporádica.

Pasar muchas horas en las redes sociales puede tener un impacto negativo. Foto Shutterstock.

Pasar muchas horas en las redes sociales puede tener un impacto negativo. Foto Shutterstock.

Los hallazgos sugieren que las mujeres que usaban Instagram con más frecuencia serían más propensas a considerar la cirugía estética, especialmente después de estar expuestas a lo que llaman «características objetivantes» (o sea, estas imágenes sexualizadas o comentarios de apariencia) en los feeds de Instagram.

“Este es un estudio emocionante, que reúne diferentes dimensiones de la investigación en salud mental y destaca los factores de riesgo. Hallazgos como estos muestran que existe un vínculo claro entre las imágenes sexualizadas a las que las mujeres jóvenes están expuestas en Instagram y cómo se sienten consigo mismas», afirma Francesca Guizzo, coautora del estudio y profesora de Psicología Social en la Universidad de Surrey.

Y enfatiza su relevancia en el actual contexto conformado por una exposición excesiva a las redes, y el tipo de imágenes dominantes que allí circulan: «Dada la popularidad de Instagram como una de las plataformas de redes sociales más populares del mundo y la creciente prevalencia de los procedimientos cosméticos, estos hallazgos son de particular interés».

Las responsables del estudio hablan de la importancia de contrarrestar las autocomparaciones con imágenes dominantes. Foto Shutterstock.

Las responsables del estudio hablan de la importancia de contrarrestar las autocomparaciones con imágenes dominantes. Foto Shutterstock.

Por eso, llama a contrarrestar la imagen negativa con acciones como la difusión de mensajes de positividad corporal, que «pueden funcionar para mejorar la satisfacción del cuerpo femenino «, sobre todo en mujeres jóvenes.

Por su parte, Katrina Jenkins, gerente de programas específicos de la Mental Health Foundation, subraya: “Esta valiosa investigación se suma al peso de la evidencia sobre la nocividad de las imágenes sexualizadas de personas, que son tan comunes en las redes sociales».

«Los hallazgos de nuestra propia investigación hicieron eco en una amplia gama de adultos, quienes nos instaron a trabajar para contrarrestar los efectos de tales imágenes. Creamos nuestra campaña ‘Mind Over Mirror‘ en consecuencia, ofreciendo consejos y estrategias para abordar este desafío», añade.

La citada campaña, cuya traducción sería «Mente, por sobre espejo», hace alusión a la importancia de la salud mental a la hora de enfrentarse a la imágen corporal. En este sentido, propone 

Jenkins propone, a su vez, tener registro de los contenidos que vemos en redes sociales, y cómo nos hacen sentir. «Dejar de seguir las páginas de Instagram que fomentan las autocomparaciones negativas también puede ayudarnos a controlar el efecto de las redes sociales en nuestra imagen corporal y salud mental «, propone.



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