«Vamos a necesitar de 12 a 18 meses para recuperarnos de esto»

El coronavirus no sólo puso en jaque la salud, sino también la economía mundial. Y hay actividades mucho más castigadas que otras, entre ellas se encuentran los gimnasios, que están viviendo una de las peores crisis en su historia. A Marcelo Sarangello esto lo afecta por partida doble, porque es dueño del Gimnasio M&M Fierros y de una cancha de tenis ubicada en la calle 104 entre 1 y 103. Ya sea porque el contexto lo impone o por una elección personal, reinventarse es la cuestión y en ese proceso se encuentra.

Marcelo cuenta con innumerables actividades desarrolladas a lo largo de su carrera profesional. Inauguró el gimnasio 13 de junio de 1987, en la calle 30 entre 33 y 35. Ya desde hace algunos años, ocupa las instalaciones del Club Gimnasia.

Por las dificultades económicas que está provocando esta pandemia, ha decidido buscar nuevas alternativas. Luego de que se habilitará las actividades al aire libre, inauguró una nueva sucursal en la calle 104 bis entre 1 y 10, que cuenta con un parque que permite cumplir el protocolo. Además, posee duchas que al momento, por pedido expreso del municipio, no están autorizadas a utilizarse al igual que los baños.

En cuanto a la cancha de tenis, se construyó en el año 1998, con el objetivo de esparcimiento familiar y para tener un espacio de diversión, pero con el tiempo se ha encargado de realizar torneos recreativos y de invitar a jóvenes para que practiquen y aprendan este deporte. Antes de la cuarentena, los aficionados al tenis podían solicitar un turno y disfrutar del deporte entre amigos.

-Unos días antes de que se decretara la cuarentena obligatoria, ¿Ya notabas una reducción de gente que iba al gimnasio y en los turnos de la cancha de tenis?

-Lógicamente la asistencia mermó al principio, pero no fue considerable. Hubo una división entre los que ante la duda decidieron no seguir y otros, que ante la falta de información sobre el virus, optaron por continuar. Pese a ello, todos nos manifestaron sus inquietudes y sus ganas de volver. Lo que demuestra la responsabilidad sobre la importancia de la actividad física para nuestros clientes.

-¿De qué manera te afecta esta pandemia en tu actividad laboral?

-En todas. Principalmente en lo psicológico, es la primera vez en mucho tiempo que sucede un parate de estas características. Cuando no fue un gimnasio, fue un campo de deportes o una pileta de natación, por lo que resulta extraño no poder disfrutar del día a día.

-¿Cuándo fue que empezaste realmente a sentir económicamente los efectos de esta pandemia?

-Desde un primer momento, desde que se decretó el cierre de los gimnasios y las canchas de tenis.
Afectó considerablemente, porque uno debe reinventarse sobre la marcha y contrarreloj. Bajas de 100 a 0. Dejas de percibir la totalidad de lo que acostumbras y los impuestos no se pagan solos.

-¿Cómo te reinventaste vos y el gimnasio para que tus clientes mantengan el entrenamiento?

-No fue fácil, pero debimos acostumbrarnos. Nos comunicábamos por teléfono, enviamos videos, rutinas e hicimos clases virtuales por zoom.

-Ahora que se permite entrenar al aire libre, ¿Estas adaptando el gimnasio para esta nueva práctica o tendrás que dar clases en otro lugar?

-El gimnasio del centro se mantiene cerrado desde el  4 de marzo de forma precautoria, antes de que se decrete la cuarentena. Permanecerá igual ya que solo se habilitó la actividad al aire libre, por lo que decidimos abrir una nueva sucursal, donde contamos con un parque que nos permite cumplir dicho requisito, lo único habilitado hasta el momento. En días de lluvia, la actividad se suspende.

-¿Cuáles son las medidas sanitarias que tomaron para poder dar clases de esta manera?

-Con el objetivo de brindar el mejor servicio posible y la mayor tranquilidad a nuestros clientes, hemos tomado muchas medidas. Contamos con un termómetro digital láser para medir temperaturas, reducimos el flujo de clientes por turno, por lo que la cantidad es consecuente con los metros cuadrados de las instalaciones, garantizamos el distanciamiento social, contamos con alfombras desinfectantes con hipoclorito de sodio y liquido sanitizante a base de amonio cuaternario y disponemos de varios pulverizadores y dispensadores de alcohol al 70%. También les aconsejamos a nuestros clientes el pago con tarjeta para evitar el contacto de billetes. Además, restringimos el uso de duchas y baños, desinstalamos los dispenser de agua, reforzamos los servicios de limpieza antes, durante y después del entrenamiento y por último aseguramos tiempo de inactividad entre cambio de turnos para garantizar la desinfección permanente.

-¿La concurrencia está siendo masiva como antes?

-Más allá de mi pensamiento, por mucho tiempo la actividad no será masiva. No solo por el temor que todos tenemos, sino también porque así lo imposibilita la realidad actual.

-¿Para vos el tenis, teniendo en cuenta la larga distancia que hay entre jugadores, sobre todo en singles, ya se podría comenzar a practicar en Mercedes?

-No soy experto, pero considero que sí. Por lo que me informé, el virus nunca podría permanecer en la pelota por la fuerza con que ésta es impactada. De todas maneras, el protocolo de la Asociación Argentina de Tenis es excelente.

-¿Has tenido alguna reunión con las autoridades de la Secretaria de Deportes de la ciudad planteándoles su preocupación?

-Nos reunimos en varias oportunidades con el Intendente y el Secretario de Deportes, lo cual demuestra la predisposición y preocupación del Municipio por nosotros. No obstante, creemos que además de la actividad al aire libre, estamos en condiciones de garantizar entrenamientos dentro de los gimnasios, tomando todos los recaudos.

-¿Crees que el año ya está perdido?

-Creo que la actividad física es una actividad esencial. Reduce el riesgo de enfermedades, ayuda a prevenirlas, a combatirlas, a rehabilitar en caso de accidentes, y como tal, debió haberse evaluado con mayor tino si correspondía mantener cerrados los gimnasios durante tanto tiempo, sobre todo cuando previo a la habilitación de actividad física al aire libre, se han habilitado otros rubros menos esenciales. Somos centros de entrenamiento y de salud, que son parte del alivio de las consecuencias que ha generado el encierro inevitable y necesario de la pandemia.

El año no está perdido, aún quedan 4 meses de esfuerzo en los que vamos a vernos obligados en desdoblar nuestra energía para mejorar la difícil situación. Necesitaremos, como mínimo, de 12 a 18 meses para recuperarnos. Les deseamos fuerzas y optimismo a todos aquellos que atraviesan como nosotros este arduo momento.

Por Julián Patrici



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