Seguir una dieta baja en hidratos de carbono ha sido durante mucho tiempo una estrategia popular para perder peso. Sin embargo, algunos médicos y expertos en nutrición desaconsejan hacerlo por temor a que pueda elevar el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, ya que este tipo de dietas suelen implicar la ingesta de muchas grasas saturadas, como las que se encuentran en la carne roja y la manteca.

Pero un nuevo estudio, uno de los mayores y más rigurosos realizados hasta la fecha sobre el tema, sugiere que seguir una dieta baja en hidratos de carbono y más rica en grasas puede ser beneficioso para la salud cardiovascular si se tiene sobrepeso.

El nuevo estudio, publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, descubrió que las personas con sobrepeso y obesidad que aumentaron su consumo de grasas y redujeron la cantidad de hidratos de carbono refinados en su dieta -sin dejar de consumir alimentos ricos en fibra como frutas frescas, verduras, frutos secos y legumbres– presentaron mayores mejoras en sus factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares que los que siguieron una dieta similar con menos grasas y más hidratos de carbono.

Incluso las personas que sustituyeron los hidratos de carbono integrales «saludables», como el arroz integral y el pan de trigo integral, por alimentos con mayor contenido en grasa, mostraron una notable mejora en diversos factores de riesgo de enfermedades metabólicas.

El estudio no se basó en dietas cetogénicas. Foto Shutterstock.

El estudio no se basó en dietas cetogénicas. Foto Shutterstock.

Un estudio importante

El estudio sugiere que comer menos hidratos de carbono procesados y al mismo tiempo más grasa puede ser bueno para la salud del corazón, dijo el Dr. Dariush Mozaffarian, cardiólogo y decano de la Escuela Friedman de Ciencia y Política de la Nutrición de la Universidad Tufts, que no participó en la investigación. «Creo que se trata de un estudio importante«, dijo.

«La mayoría de los estadounidenses siguen creyendo que los alimentos bajos en grasa son más saludables para ellos, y este ensayo muestra que, al menos para estos resultados, el grupo con alto contenido de grasa y bajo en hidratos de carbono obtuvo mejores resultados».

«Es un ensayo bien controlado que demuestra que comer menos hidratos de carbono y más grasas saturadas es realmente bueno para uno, siempre y cuando se tengan muchas grasas insaturadas y se siga una dieta de tipo mediterráneo», añadió Mozaffarian.

Muchos médicos recomiendan una dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, pescado y grasas saludables para el corazón, como los frutos secos y el aceite de oliva, para la salud cardiovascular.

Otros estudios rigurosos han descubierto que seguir una dieta mediterránea puede ayudar a evitar los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares.

El nuevo estudio incluyó a 164 adultos con sobrepeso y obesidad, en su mayoría mujeres, y se realizó en dos fases. En primer lugar, los participantes se sometieron a dietas estrictas y bajas en calorías que redujeron su peso corporal en alrededor de un 12%. A continuación, se les asignó una de las tres dietas en las que el 20%, el 40% o el 60% de las calorías procedían de los hidratos de carbono.

Las proteínas se mantuvieron estables en un 20% de las calorías en cada dieta, y el resto de las calorías procedían de las grasas. Los participantes recibieron las calorías suficientes para mantener su peso estable. Los participantes siguieron los planes de alimentación durante cinco meses, con todas las comidas proporcionadas para asegurarse de que cumplían sus dietas.

Menos carbohidratos

El estadounidense medio obtiene alrededor del 50% de sus calorías diarias de los hidratos de carbono, la mayoría de ellos en forma de alimentos ricos en almidón altamente procesados, como bollería, pan y donuts, y de alimentos y bebidas azucaradas.

No keto

En el nuevo estudio, el grupo bajo en hidratos de carbono comía muchos menos cantidad de carbohidratos que el estadounidense medio. Pero no seguían una dieta cetogénica superbaja en hidratos de carbono (o «dieta keto«), que los restringe drásticamente a menos del 10% de las calorías diarias y obliga al cuerpo a quemar grasa en lugar de hidratos de carbono.

Tampoco comieron cantidades ilimitadas de alimentos con alto contenido en grasas saturadas, como panceta, manteca y bifes de carne vacuna.

En cambio, los investigadores diseñaron lo que consideraron dietas prácticas y relativamente saludables para cada grupo. Todos los participantes comieron platos como tortillas de verduras, burritos de pollo con porotos negros, London broil sazonado, chili vegetariano, sopa de coliflor, ensaladas de lentejas tostadas y salmón a la parrilla.

Pero el grupo de alto contenido en hidratos de carbono también ingirió alimentos como pan integral, arroz integral, panes multicereales, mermelada de frutilla, pasta, leche descremada y yogur de vainilla. El grupo de bajo contenido en hidratos de carbono omitió el pan, el arroz y las frutas para untar y los yogures azucarados.

En su lugar, sus comidas contenían más ingredientes ricos en grasa, como leche entera, manteca, palta, aceite de oliva, almendras, maníes, nueces de macadamia y quesos blandos.

Después de cinco meses, las personas que siguieron la dieta baja en hidratos de carbono no experimentaron ningún cambio perjudicial en sus niveles de colesterol, a pesar de obtener el 21% de sus calorías diarias de grasas saturadas. Esa cantidad es más del doble de lo que recomiendan las pautas dietéticas del gobierno federal.

Su colesterol LDL, el llamado malo, por ejemplo, se mantuvo más o menos igual que el de los que siguieron la dieta alta en hidratos de carbono, que obtenían sólo el 7% de sus calorías diarias de grasas saturadas.

Las pruebas también mostraron que el grupo bajo en hidratos de carbono tenía una reducción de aproximadamente el 15% en sus niveles de lipoproteína (a), una partícula grasa en la sangre que está fuertemente relacionada con el desarrollo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Mejoras metabólicas

El grupo bajo en hidratos de carbono también presentó mejoras en las medidas metabólicas relacionadas con el desarrollo de diabetes tipo 2.

Los investigadores evaluaron las puntuaciones de resistencia a la insulina de las lipoproteínas (LPIR), una medida de resistencia a la insulina que analiza el tamaño y la concentración de las moléculas portadoras de colesterol en la sangre. Grandes estudios han revelado que las personas con puntuaciones elevadas de LPIR son más propensas a desarrollar diabetes.

Se pueden obtener beneficios metabólicos y cardiovasculares sustituyendo los hidratos de carbono. Foto Shutterstock.

Se pueden obtener beneficios metabólicos y cardiovasculares sustituyendo los hidratos de carbono. Foto Shutterstock.

En el nuevo estudio, las personas que siguieron la dieta baja en hidratos de carbono redujeron sus puntuaciones de LPIR en un 15% – reduciendo su riesgo de diabetes – mientras que las que siguieron la dieta alta en hidratos de carbono aumentaron sus puntuaciones en un 10%. Las personas que siguieron la dieta moderada en hidratos de carbono no experimentaron ningún cambio en sus puntuaciones LPIR.

El grupo con una dieta baja en hidratos de carbono también experimentó otras mejoras. Se redujeron los triglicéridos, un tipo de grasa en la sangre que se relaciona con los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares.

Además, aumentaron sus niveles de adiponectina, una hormona que ayuda a reducir la inflamación y a que las células sean más sensibles a la insulina, lo cual es positivo. Los niveles elevados de inflamación en todo el cuerpo están relacionados con una serie de enfermedades conectadas con la edad, incluidas las enfermedades cardíacas y la diabetes.

La dieta baja en hidratos de carbono que se utilizó en el estudio eliminó en gran medida los alimentos altamente procesados y azucarados, dejando espacio para los hidratos de carbono de «alta calidad» procedentes de frutas y verduras enteras, legumbres y otras plantas, dijo el Dr. David Ludwig, un autor del estudio y endocrinólogo de la Escuela de Medicina de Harvard.

«Se centra principalmente en la eliminación de los hidratos de carbono procesados, que mucha gente reconoce ahora que se encuentran entre los aspectos menos saludables de nuestro suministro de alimentos», dijo Ludwig, que es codirector del Centro de Prevención de la Obesidad de la Fundación New Balance en el Hospital Infantil de Boston.

Ludwig subrayó que los resultados no se aplican a los niveles muy bajos de hidratos de carbono típicos de las dietas cetogénicas, que han demostrado causar fuertes elevaciones del colesterol LDL en algunas personas.

Pero dijo que el estudio muestra que las personas pueden obtener beneficios metabólicos y cardiovasculares sustituyendo los hidratos de carbono procesados de sus dietas por grasas, incluidas las saturadas, sin empeorar sus niveles de colesterol.

El nuevo estudio costó 12 millones de dólares y fue financiado en gran parte por la Nutrition Science Initiative, un grupo de investigación sin fines de lucro. También contó con el apoyo de subvenciones de los Institutos Nacionales de Salud, la Fundación New Balance y otros.

Linda Van Horn, experta en nutrición que formó parte del comité asesor de las pautas dietéticas del gobierno federal y que no participó en el nuevo estudio, señaló que el grupo de bajo consumo de hidratos de carbono consumía grandes cantidades de grasas insaturadas y verduras ricas en fibra, dos elementos que se sabe que tienen efectos beneficiosos sobre el colesterol y los marcadores de riesgo cardiovascular.

El grupo bajo en hidratos de carbono, por ejemplo, consumía una media de 22 gramos de fibra al día, que es más de lo que consume el estadounidense medio, dijo.

«Aunque el estudio es valioso y está cuidadosamente diseñado, en la investigación sobre nutrición hay muchos factores dietéticos que influyen en los factores de riesgo cardiometabólico que pueden ayudar a explicar los resultados», dijo Van Horn, que también es jefe de nutrición en el departamento de medicina preventiva de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.

Mozaffarian dijo que su mensaje para la gente es adoptar lo que él llama una dieta de estilo mediterráneo rica en grasas. Esto implica comer menos hidratos de carbono altamente procesados y alimentos azucarados y centrarse en frutas, verduras, frutos secos, semillas, pescado, queso, aceite de oliva y productos lácteos fermentados como el yogur y el kéfir.

«Esa es la dieta en la que habría que centrarse», dijo. «Es donde toda la ciencia está convergiendo».

© New York Times

Traducción Patricia Sar



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