Porque hay que llenar el tiempo, o porque no nos queda ni un minuto libre entre el home office, la casa y los chicos. Porque somos fieles a la creencia de que la ansiedad se surfea mejor si masticamos algo, o porque estar en casa indefinidamente nos dispara el (falso) apetito. Porque es el momento que encontramos para compartir en familia, para frenar el día o para «darnos un gustito».

Los motivos, o dicho con todas las letras, las excusas para el picoteo son infinitas y maleables a la necesidad de quien deba echarles mano. Y en cuarentena, las condiciones son muchísimo más favorables que cuando entre la comida y nosotros se imponían una seguidilla de actividades lejos de la cocina. Pero en esta etapa, todavía con final incierto, ganar unos kilos en la balanza supone apenas uno de los efectos que puede acarrearnos un cambio negativo en la alimentación. Porque la salud bucal también sufre con la incorporación de ciertos productos a nuestra dieta diaria.

«El cambio de hábitos puede repercutir positivamente si le dedicamos más tiempo a la higiene de nuestra boca, y le prestamos más atención a comer más sano y consumir menos azúcares. Pero también puede resultar negativo si hacemos todo lo contrario. Además, la cuarentena lleva implícita un montón de cambios psíquicos que afectan desfavorablemente todo nuestro sistema inmunológico. En ese sentido, el estrés es un factor negativo determinante para nuestra boca y para nuestro organismo», refiere la odontóloga Silvina Rabinovich, especialista en cirugía y traumatología bucomaxilofacial y miembro de la Asociación Odontológica Argentina (AOA).

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Mantener una buena calidad dental es, entre otras cuestiones que hacen al bienestar general, el pasaje a una adultez con menos molestias. «Es importante aspirar a ser un adulto mayor con nuestros dientes sanos, y así, mejorar nuestra calidad de vida. No hay nada más importante que poder comer sin dificultad, no tener dolor y sonreír libremente, generando así un impacto positivo en la persona como ser bio-psico-social», menciona Rabinovich, y apunta: «Si comemos sano y si nos higienizamos correctamente disminuiremos los riesgos de contraer enfermedades bucales. Porque somos lo que comemos».

Si bien hay ciertos productos que todos reconocemos como nocivos para la salud dentaria, otros no están tan al alcance de la obviedad. Mucho menos, llevamos registro de qué alimentos pueden ayudarnos a fortalecer las encías, eliminar el mal aliento o ayudar a combatir la placa, entre otros «favores» que una correcta nutrición le ofrece a nuestros dientes. ¿Cuáles son y cómo se consumen esos aliados? Aquí una guía para reconocerlos y adoptarlos.

Los que ayudan a fortalecer dientes y encías

Estos son algunos de los alimentos que podemos comer (y disfrutar), para garantizar que nuestra salud bucal se mantenga en forma:

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Alimentos ricos en vitamina C: las frutillas, las zanahorias y otros alimentos con altas concentraciones de vitamina C no solo fortalecen su sistema inmunológico, sino que también mantienen los dientes y encías saludables.

Queso y yogur: las bacterias de los quesos y el yogur son ideales para los dientes. Reducen los ácidos de la boca y ayudan a eliminar las bacterias malas. También se cree que estos cultivos promueven un buen flujo sanguíneo en las encías e incluso pueden fortalecer el esmalte de los dientes.

Alimentos con vitamina C como las frutillas y otras frutas, ayudan a mantener dientes y encías saludables.

Alimentos con vitamina C como las frutillas y otras frutas, ayudan a mantener dientes y encías saludables.

Vegetales de hoja verde: El kale, la espinaca y la acelga son ricas en vitaminas A y B, con propiedades similares a las materias primas que contienen vitamina C. 

Leche y proteínas magras: Los lácteos y las carnes magras (como el pollo y el pescado) tienen mucho calcio y fósforo. Ambos son necesarios para proteger y mantener los huesos fuertes, incluidos los dientes.

Los que ayudan a eliminar la placa

Sin duda, cumplir una rutina diaria de cepillado y uso de hilo dental es indispensable para la salud bucal, pero también lo es nuestra dieta. Y como parte de esta, contamos con alimentos y productos comunes que pueden ayudar en la eliminación de la placa ya existente. 

Frutas y verduras crujientes: comer manzanas crudas, zanahorias, apio y otras frutas y verduras puede ayudar a reducir la placa que se acumula en los dientes delanteros y en los molares.

Bacterias cultivadas: las del queso y el yogur pueden ayudar a neutralizar el ácido que forma la placa en la boca. En tanto, para aquellos que mantienen una dieta vegana, o son intolerantes a la lactosa, el tofu ha demostrado tener propiedades similares.

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Agua: Por más que suene obvio y repetido, nada ayuda a lavar los ácidos y las bacterias que causan la placa como un buen vaso de agua fría. Y podemos realizar buches tan a menudo como queramos. 

Al consumir este tipo de alimentos de manera constante, obtendremos la ventaja adicional de fortalecer nuestro sistema inmunológico. Al ver los resultados, rápidamente disfrutaremos de un buen cuidado bucal.

Los que ayudan a combatir el mal aliento

Es fácil sentirse cohibido cuando en nosotros mismos percibimos el mal aliento, sin embargo, le pasa a un gran número de personas. De hecho, anualmente la industria cosmética gana un promedio de dos mil millones de dólares por el alivio temporal y mentolado con productos contra esta molestia.

Pero si los chicles y las mentas ideadas para estos fines no resultan suficientes, existen soluciones más duraderas para acabar con este embarazoso trastorno de raíz:

En general, la halitosis tiene su origen en bacterias bucales. La buena noticias es que hay alimentos que ayudan a combatirla.

En general, la halitosis tiene su origen en bacterias bucales. La buena noticias es que hay alimentos que ayudan a combatirla.

Jengibre: Masticar jengibre crudo no solo ayuda a refrescar y limpiar la boca, sino que sus enzimas también pueden ayudar a reducir las bacterias y los ácidos del intestino que causan el mal aliento permanente.

Perejil y cilantro: Estos son remedios clásicos de la cocina para el mal aliento. Solo masticar una ramita o dos, y el mal aliento se reemplazará por un agradable olor a hierbas en poco tiempo.

Para el final, los que hay que tratar de evitar

Si pensamos en la relación entre nuestra dieta y la salud de nuestra boca, existe una regla bastante simple para tener en cuenta: si es malo para el organismo, probablemente sea malo para salud dental. Entonces, muchos de esos alimentos que pueden atraernos por su buen sabor, definitivamente no le harán ningún bien a nuestros dientes y encías:

Productos azucarados: Su alto contenido de azúcar es exactamente lo que la placa y las bacterias en la boca necesitan para crecer y prosperar. Al reducir este tipo de alimentos, podemos ayudar a matar a esos intrusos que causan la caries.

Alimentos con almidón: Las frituras y las papas fritas pueden generar una adicción difícil de controlar, pero también se vuelven adictivas para la placa y la gingivitis, que se alimentan a sus anchas de estos productos.

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Alimentos ácidos: El jugo de naranja, el café y el vino tinto contienen una alta dosis de ácidos que dañan el esmalte y manchan los dientes, y que de hecho los pueden debilitar. Al disfrutar de ellos con moderación, se reduce significativamente el riesgo de sentir sensibilidad y dolor.

Hielo: Masticar hielo es una manera de dañar el esmalte de nuestros dientes. El crujido helado es suficiente para desgastar incluso a los masticadores más fuertes.

Ahora bien, es poco realista pensar que cualquiera de estos productos pueda ser erradicado de una dieta sin más, por lo que el objetivo de estas recomendaciones es tratar de reducir su consumo, o al menos procurarle a nuestros dientes una correcta rutina de higiene que contrarreste los efectos negativos de la ingesta.

Los odontólogos comienzan a recomendar una distancia de 45 minutos entre la comida y el cepillados de dientes para eliminar mejor azúcares y ácidos que forman la placa.

Los odontólogos comienzan a recomendar una distancia de 45 minutos entre la comida y el cepillados de dientes para eliminar mejor azúcares y ácidos que forman la placa.

Para ello, y tras largo tiempo recomendando el lavado concienzudo de dientes por la mañana y por la noche, cada vez son más los profesionales de la sonrisa que sugieren dejar un espacio de 45 minutos entre cada comida y la higiene bucal. ¿El motivo? Para asegurarse de que se eliminen, de forma activa, los azúcares y los ácidos que se adhieren a los dientes al comer (y que causan la acumulación de placa).

En este sentido, también vale el dato de que ciertos alimentos tienen el potencial de debilitar el esmalte dental. Esta espera antes de cepillarte le da a los dientes el tiempo suficiente para volver a endurecerse.

«Otra situación preocupante es que muchas personas están bruxando (apretando los dientes), como respuesta al estrés, y ésto repercute sobre la articulación temporo-mandibular provocando dolor en la zona anterior a la oreja y en la sien, además de aumentar el riesgo de fracturas de piezas dentarias por la fuerza ejercida durante la parafunción (alteración funcional del sistema masticatorio Músculos-Dientes-Articulación). Es sumamente importante la utilización de la placa miorrelajante a la noche siguiendo las recomendaciones de su odontólogo», apunta Rabinovich.

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En tiempos de distanciamiento social, la odontóloga comparte la visión general de la medicina de especialidad, alentando a que los pacientes se acerquen al consultorio solo en casos puntuales. «Recomendamos concurrir solo con urgencias como abscesos periodontales, dolor agudo – el que no nos deja dormir -, caries penetrantes que lleguen al nervio del diente o bien si quedaron tratamientos pendientes», enumera, y deja un dato tranquilizador: «La atención odontológica en éste momento se da bajo estricto protocolo de bioseguridad», asegura. 



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