La meditación tonglen ayuda a eliminar las perturbaciones mentales que provocan sufrimiento, para transformarlas en alivio. Si bien es milenaria y se origina en el budismo tibetano, esta práctica atraviesa un “revival” en estos tiempos de pandemia de coronavirus.

“Tong” indica enviar (o dar) y “len” significa recibir (o tomar). La práctica consiste en respirar naturalmente y, al hacerlo, ser consciente del propio dolor o el de los demás, dejándolo entrar al inhalar. Lo transformamos internamente y, durante la exhalación, ofrecemos paz, calma y bondad.

Se puede practicar en Buenos Aires. Por ejemplo, Lama Rinchen Kandro la enseña todos los años entre quienes se inician en el budismo. Ella es la directora de la asociación Kagyu Tekchen Chöling, del barrio de Belgrano.

“El beneficio principal es poder llegar al pleno despertar. Mientras recorremos el camino, surge el florecimiento de las cualidades inherentes a nuestra naturaleza esencial, como la sabiduría, la bondad y la compasión”, explica quien fue la primera mujer lama (gurú o maestra espiritual) de Argentina.

Ante la consulta de cómo puede ayudarnos en el difícil contexto actual, Lama Rinchen Kandro comenta que las prácticas budistas no están orientadas para ser aplicadas ante una situación específica, como podría ser la pandemia.

“Somos nosotros los que, abrumados por situaciones de sufrimiento encontramos el soporte y acompañamiento en la práctica espiritual. Y lo que podría ser olvidado en momentos de bienestar se activa en circunstancias peligrosas o de sufrimiento”, completa.

“La práctica de tonglen, ubicada dentro del contexto budista, nos llevará a abrir el corazón, encontrar el coraje de acompañar a otros desde nuestro nivel de comprensión en el que estemos, a afrontar lo que nos toque vivir sabiendo que contamos con refugio y sostén”, cierra.

También se practica en el Centro de Meditación Kadampa Argentina, ubicado en Palermo. Aunque, debido a su tradición, ellos no usan la palabra tonglen, sino que denominan a la práctica como “tomar y dar”.

Para hacer la meditación, la espalda debe estar recta y relajada. Foto Shutterstock.

Para hacer la meditación, la espalda debe estar recta y relajada. Foto Shutterstock.

“Es una práctica muy conocida del adiestramiento de la mente. Estas enseñanzas fueron transmitidas de manera ininterrumpida desde Buda Shakyamuni hasta nuestros maestros actuales”, comenta Guen Kelsang Rinchung, maestra residente de ese centro.

Según ella, lo primero es entender de dónde viene nuestro sufrimiento y nuestra felicidad. “Por lo general pensamos que son el resultado de las condiciones externas, pero si lo analizamos con detenimiento nos daremos cuenta de que son estados mentales”, sostiene.

Por su parte, la Sociedad Mindfulness y Salud suele incluir tonglen en las prácticas que brinda en forma gratuita, vía Zoom, los lunes a las 19 horas. Pueden participar –a través de este link– quienes tengan o no experiencia previa en meditación.

Para su directora general, la licenciada en psicología María Noel Anchorena, la práctica de tonglen ayuda a cultivar la fortaleza interior y el coraje para estar con lo difícil, “una capacidad que muchas veces dudamos o simplemente olvidamos tener”.

La meditación tonglen es milenaria y se origina en el budismo tibetano. Foto Reuters.

La meditación tonglen es milenaria y se origina en el budismo tibetano. Foto Reuters.

“Muchas veces, cuando estamos sufriendo, nos cerramos y quedamos atrapados en ‘nuestros’ problemas y preocupaciones, despertando una potente ilusión de separación que nos hace sentir aislados y distanciados de los demás, como si fuésemos los únicos que están sufriendo”, explica la psicóloga.

Y continúa: “Al inhalar el dolor y el sufrimiento propio y del mundo y exhalar alivio y calma para todos los seres sentimos la interconexión y la humanidad compartida. Comprendemos gradualmente que todos los seres sufrimos”.

Paso a paso: cómo practicarla

Buscar una postura de meditación correcta, donde lo más importante es que la espalda esté recta y relajada. Hay que tratar de parar las distracciones. Los ojos pueden estar cerrados o abiertos, según cada persona prefiera.

Etapa 1: Tomar con compasión

1) Contemplar a una persona, grupo de personas o a todos los seres a nuestro alrededor. También se puede hacer la meditación “hacia uno mismo” (pensando en uno, en lugar de un grupo de gente).

2) Contemplar su sufrimiento y desarrollar compasión pensando: “¡Qué maravilloso sería si todos los seres sintientes se liberaran para siempre de estos sufrimientos!”

3) Imaginar que el sufrimiento toma el aspecto de humo negro que se disuelve en nuestro corazón.

Durante la meditación los ojos pueden estar cerrados o abiertos, según cada persona prefiera. Foto Shutterstock.

Durante la meditación los ojos pueden estar cerrados o abiertos, según cada persona prefiera. Foto Shutterstock.

4) Visualizar que se destruyen nuestros engaños como el enojo, el apego y en particular la confusión. Y que todos los seres se liberan de manera permanente de su sufrimiento.

5) Meditar en esta creencia por un rato.

Etapa 2: Dar con amor

1) Reflexionar sobre cómo esta persona, grupo de personas o todos los seres desean ser felices, pero no lo logran.

2) Desarrollar amor desiderativo pensando: “¡Qué maravilloso sería si todos los seres sintientes disfrutaran de la felicidad pura e imperecedera de la iluminación! Que disfruten de esta felicidad.”

3) Entonces, imaginar que nuestro corazón se transforma en una joya que colma todos los deseos.

4) De nuestro corazón irradian infinitos rayos de luz, que alcanzan a todos los seres.

5) Creer con firmeza que experimentan felicidad pura y duradera. La felicidad de la iluminación. Y meditar de manera convergente en esta creencia durante tanto tiempo como podamos. 



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