Los factores desencadenantes pueden ser múltiples e incluyen desde impresionarse al ver sangre hasta atravesar un importante sufrimiento emocional. Lo que ocurre es que el cuerpo reacciona en forma desproporcionada a ellos, la frecuencia cardíaca y la presión arterial bajan abruptamente y la persona se desmaya. Así se produce el síncope vasovagal.

Pasado el momento, la persona recupera el conocimiento. El mayor riesgo es que se lastime al caerse. Salvo por eso, el síncope vasovagal es inofensivo -se pueden indicar estudios para descartar que otras causas provoquen los desmayos-, pero suelen generar estrés y ansiedad en las personas que lo sufren. Un estudio reciente halló que la práctica guiada de yoga puede ayudar a prevenirlo.

«Los desmayos repetidos dan lugar a estrés mental, ansiedad, depresión y un temor constante al próximo episodio«, afirmó el autor del estudio, el profesor Jayaprakash Shenthar, del Instituto de Investigación y Ciencias Cardiovasculares Sri Jayadeva, de Bangalore, en India.

«La calidad de vida se ve afectada negativamente debido a la imprevisibilidad -añadió-. Además, algunos países no permiten que los pacientes conduzcan.»

El trabajo que lideró fue publicado en EP Europace, una revista de la Sociedad Europea de Cardiología. Concluyó que el yoga guiado es más eficaz que el tratamiento convencional para prevenir los desmayos en pacientes reincidentes y que también es más beneficioso en términos de calidad de vida.

El desmayo o «síncope vasovagal» es una breve pérdida del conocimiento causada por la reducción del flujo sanguíneo al cerebro. También puede desencadenarse por estar de pie durante mucho tiempo, por miedo, dolor, o estar en ambientes cálidos y húmedos. Se estima que aproximadamente la mitad de la población sufrirá al menos un evento sincopal durante su vida.

El yoga puede ser una opción terapéutica útil para personas con síncope vasovagal. Foto Shutterstock.

El yoga puede ser una opción terapéutica útil para personas con síncope vasovagal. Foto Shutterstock.

Prevención

Las recomendaciones para prevenir el síncope vasovagal incluyen mantenerse hidratado, evitar ambientes calurosos, tensar los músculos y acostarse.

«Desafortunadamente, la mayoría de las estrategias solo tienen beneficios modestos, lo que resulta frustrante para los pacientes», afirmó Shenthar.

Este es el primer estudio aleatorizado que evaluó al yoga guiado como tratamiento para personas con síncope vasovagal. Para la investigación fueron reclutados 100 pacientes con al menos 3 episodios de síncope vasovagal en el año anterior. Ninguno estaba recibiendo tratamiento para el síncope ni practicaba yoga en el momento de la inscripción. Fueron divididos al azar en dos grupos: al de yoga o de tratamiento convencional.

Se suelen indicar estudios para descartar que haya otras razones detrás de los desmayos. Foto Shutterstock.

Se suelen indicar estudios para descartar que haya otras razones detrás de los desmayos. Foto Shutterstock.

Al grupo de tratamiento convencional se le recomendó consumir de 6 a 9 gramos de sal y más de 3 litros de agua todos los días y realizar maniobras físicas de contrapresión como cruzar las piernas y tensar los músculos de los muslos y los glúteos cuando aparecieran signos de advertencia de síncope.

¿Cuáles puede ser esos síntomas o signos de advertencia? Piel pálida, aturdimiento, visión de túnel (el campo de la visión se estrecha hasta ver solo lo que está enfrente), náuseas, sensación de calor, sudor frío y húmedo, visión borrosa, precisa un artículo de la Clínica Mayo, de Estados Unidos.

El grupo de yoga, en cambio, no recibió ningún consejo específico sobre sal, fluidos o maniobras físicas de contrapresión. En cambio, asistieron de 5 a 7 sesiones en las que un instructor certificado les mostró cómo realizar un módulo de yoga de 60 minutos.

El módulo consistió en pranayama (respiración), asanas (posturas) y dhyana (meditación). Luego, se aconsejó a los participantes que realizaran yoga durante 60 minutos al menos 5 días a la semana durante los 12 meses siguientes.

Asimismo, se les pidió que registraran el número de episodios de desmayos durante el seguimiento. La calidad de vida se evaluó al inicio, a los 3, 6 y 12 meses utilizando el cuestionario de estado funcional del síncope, que interrogaba sobre cómo el síncope afecta las actividades diarias como conducir, hacer compras, hacer ejercicio y las relaciones con familiares y amigos y pedía a los consultados que «midan» su miedo en una escala del 1 al 8.

La adecuada hidratación es una de las medidas de prevención que se indican. Foto Shutterstock.

La adecuada hidratación es una de las medidas de prevención que se indican. Foto Shutterstock.

La edad media de los participantes fue de 33 años y más de la mitad eran mujeres. En comparación con el grupo de tratamiento convencional, el grupo de yoga tuvo menos desmayos y mejores puntuaciones de calidad de vida a los 3, 6 y 12 meses. El grupo de tratamiento estándar informó 3,8 episodios de desmayos durante los 12 meses de seguimiento, mientras que el grupo de yoga informó 1,1 episodios.

«Los beneficios del yoga guiado fueron evidentes incluso tres meses después del inicio del tratamiento y se mantuvieron a los 6 y 12 meses. La evidencia preliminar sugiere que los aspectos de respiración y meditación del yoga tienen un efecto positivo en el sistema autónomo, mientras que las ‘asanas’ mejoran el tono vascular, los cuales podrían prevenir la acumulación gravitacional de sangre en las partes inferiores del cuerpo», sostuvo el profeso Shenthar.

Y concluyó: «Nuestro estudio pequeño, bien controlado y de un solo centro sugiere que el yoga puede ser una opción terapéutica útil para los pacientes con síncope vasovagal»; aunque apuntó que se necesitan estudios multicéntricos (en otras instituciones) para confirmar los resultados.



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