«Podemos mirar a alguien y pensar, ‘esa persona es tan hermosa, su vida debe ser tan fácil'», afirma la actriz Megan Fox en una entrevista reciente, a modo de preámbulo, antes de contar que padece un trastorno mental llamado dismorfia corporal.

En el extenso reportaje publicado en la revista GQ Style en la que tanto ella como su pareja, el cantante Machine Gun Kelly, repasan sus trayectorias personales, así como su presente y su intensa historia de amor; la actriz desliza al pasar que padece este trastorno, que se basa en «inseguridades profundas«, según sus palabras.

¿De qué se trata la dismorfia corporal?

Según indica un artículo de divulgación de la Clínica Mayo (Estados Unidos), es un trastorno mental por el cual la persona no puede dejar de pensar en su apariencia, haciendo foco en determinados defectos que, por lo general, los demás no perciben.

Los rasgos percibidos como defectuosos rara vez son vistos por los demás. Foto Shutterstock.

Los rasgos percibidos como defectuosos rara vez son vistos por los demás. Foto Shutterstock.

Sin embargo, estos pensamientos pueden cobrar tal intensidad que la persona que lo padece puede llegar a sentirse tan intimidada que comience a evitar situaciones sociales debido a la vergüenza, estrés y ansiedad que esos pensamientos generalmente traen aparejados.

Este tipo de pensamientos pueden llevar a la persona a chequear su imagen repetidas veces en el espejo, enfocándose en ese rasgo que la perturba, que según indican suele estar presente en el rostro (como la forma o el tamaño de la nariz, el aspecto del cutis, las arrugas, el acné y otras «imperfecciones»), así como en el cabello, el peso, el tamaño de las mamas, el tono muscular o los genitales.

A veces, el intento por disimular el rasgo percibido como defectuoso puede llegar a demandar varias horas diarias. Pero tanto el defecto percibido y como las repetitivas conductas para ocultarlo también causan una angustia significativa y pueden llegar a repercutir en la capacidad para llevar a cabo con normalidad tareas cotidianas.

La verguenza sentida puede llegar a intimidar a la persona a tal punto que evite situaciones sociales. Foto Shutterstock.

La verguenza sentida puede llegar a intimidar a la persona a tal punto que evite situaciones sociales. Foto Shutterstock.

A su vez, estas conductas destinadas a disimular los rasgos avergonzantes solo brindan una satisfacción temporal y una reducción parcial de la angustia, ya que la ansiedad suele volver, y la persona se dedica nuevamente a encontrar otras maneras de mitigar el malestar.

Detección y tratamiento

Para detectar el trastorno dismórfico corporal se realiza la anamnesis, un proceso de exploración clínica que se basa en un interrogatorio para identificar al paciente, conocer sus dolencias, obtener una retrospectiva de él y determinar los elementos familiares, ambientales y personales relevantes.

Los síntomas pueden aparecer de manera gradual, o desencadenarse en forma brusca. Aunque la intensidad pueda variar, se trata de un trastorno crónico, lo cual puede modificarse si se trata correctamente.

Quienes padecen este trastorno pasan mucho tiempo tratando de disimular determinados rasgos. Foto Shutterstock.

Quienes padecen este trastorno pasan mucho tiempo tratando de disimular determinados rasgos. Foto Shutterstock.

El tratamiento puede incluir terapia cognitivo-conductual y también medicamentos. Para su éxito, recomiendan comenzarlo antes posible: preferentemente en la adolescencia, que es cuando por lo general comienza a aparecer.

En la misma línea, también aconsejan pedir ayuda aunque se sienta vergüenza de mostrar el defecto percibido, ya que por lo general, el trastorno dismórfico corporal no mejora por sí solo, y de no tratarse, puede empeorar con el tiempo y provocar ansiedad, depresión grave e incluso llevar a cabo pensamientos y conductas suicidas.

Si bien no existen hoy día formas de prevenirlo, conviene estar atentos a los factores de riesgo.

Estos son, entre otros: tener parientes cosanguíneos con trastorno dismórfico corporal o trastorno obsesivo-compulsivo; experiencias de vida negativas, como burlas en la infancia o abuso; ciertos rasgos de personalidad, como el perfeccionismo; la presión social o las expectativas de belleza del entorno; o tener otra afección de salud mental, como ansiedad o depresión.



Source link

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí