El amianto, o también conocido como asbesto, es una composición mineral con varios elementos que tiene presencia en diversas estructuras de las ciudades, y por ello representa un peligro para la salud de sus habitantes por las enfermedades que suele provocar.

La Real Academia Española (RAE) define al amianto como un “mineral constituido por silicato de cal, alúmina y hierro, que se presenta en fibras blancas y flexibles, es incombustible y tiene efectos nocivos para la salud”.

Pero se toma verdadera dimensión del riesgo que representa al entender que se lo puede encontrar en componentes integrados a edificios públicos y privados y en servicios de transporte, ya que se trata de un componente que fue muy utilizado durante el siglo 20.

En los últimos tiempos, se hizo referencia al amianto en la Argentina por las protestas realizadas por trabajadores de los Subterráneos de Buenos Aires, quienes denunciaron la presencia de este material tóxico en vagones que el gobierno porteño le había comprado a la ciudad de Madrid.

Qué es el amianto y cómo afecta la salud

El amianto o asbesto está compuesto por delgados hilos fibrosos que se caracterizan por la resistencia al calor, al fuego, a los ácidos y a la fricción. Por ser un excelente aislante fue muy utilizado en la construcción de motores, calderas, barcos, automotores, trenes, material y vestimenta con características ignífugas.

Por ese motivo es que se lo encuentra en diversos productos comerciales a prueba de fuego y con utilidad para el aislamiento, además de en sistemas de frenado de vehículos, entre otros.

En julio de 2008 retiraron chapas con amianto que se habían usado en el Barrio Illia de la ciudad de Buenos Aires.

En julio de 2008 retiraron chapas con amianto que se habían usado en el Barrio Illia de la ciudad de Buenos Aires.

Pero sus cualidades empezaron a ser cuestionadas cuando se conoció las contraindicaciones que acarreaba en términos de toxicidad, y por eso lo que alguna vez fue un mineral común en diversas industrias se comenzó a asociar a enfermedades respiratorias como la asbestosis y el cáncer de pulmón.

Si los productos que tienen amianto sufren algún tipo de alteración, como puede ser la reparación o refacción de un edificio o de una vivienda, se liberan al aire pequeñas partículas de este elemento, y al ser inhaladas fibras de asbesto, pueden entrar en los pulmones y permanecer allí por un largo tiempo.

Estas enfermedades están tipificadas como neumoconiosis. Son producidas por la infiltración de partículas de polvo o de sustancias minerales en el aparato respiratorio y se caracterizan por tener una alta presencia en las zonas industrializadas de las grandes ciudades.

Sin advertirlo, el amianto libera microfibrillas que terminan siendo inhaladas por el humano y cuanto más pequeñas, mayor el daño que pueden generar.

En 2005 se detectó que los 60 pisos de la Torre Montparnasse de París tenían presencia de amianto.

En 2005 se detectó que los 60 pisos de la Torre Montparnasse de París tenían presencia de amianto.

Las más pesadas impactan en las vías nasales y la laringe. Mientras que las más pequeñas se detienen en la tráquea y en los bronquios, pueden llegar a los alvéolos y, de nioser eliminadas por los macrófagos, se presentan como causales de fibrosis o cáncer.

La legislación argentina contempla, desde 1991, “el uso, manipulación y disposición del amianto y sus desechos”, a partir de la Resolución 577/91 del entonces Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación.

A su vez, en 2000 se dictó la Resolución Nº 845 sobre la “Prohibición del Asbesto Variedad Anfiboles” y en el 2001 la Nº 823 que establece la “Prohibición del Asbesto Variedad Crisotilo”.

Y la Ciudad de Buenos Aires prohibió en 2005 la producción, importación, comercialización y uso de fibras de asbesto, en sus variedades anfíboles o crisotilo.

Enfermedades que puede provocar el amianto

La asbestosis se define como una fibrosis intersticial pulmonar difusa producida por exposición a polvo de amianto, que puede afectar al parénquima y a la pleura visceral y parietal. A veces se presenta en forma de neumonía intersticial descamativa, inflamación granulomatosa o bronquiolitis obliterante con neumopatía organizada.

Desde 2019 retiraron materiales con amianto en los vagones del Subterráneo de Buenos Aires. (Germán García Adrasti)

Desde 2019 retiraron materiales con amianto en los vagones del Subterráneo de Buenos Aires. (Germán García Adrasti)

Los síntomas y signos clínicos que suelen acompañar a la asbestosis son disnea y tos, crepitantes inspiratorios en campos medios y bases pulmonares, y acropaquia. Pueden producirse anomalías funcionales respiratorias tales como alteración de la difusión alveolocapilar y un patrón restrictivo que puede asociarse a obstrucción.

La disminución de la capacidad de difusión pulmonar es el parámetro que se altera más precozmente y su deterioro suele ir parejo a la evolución de la enfermedad.

El mesotelioma maligno es un tumor difuso del mesotelio, que puede afectar a la pleura, el peritoneo y el pericardio, aunque es más frecuente la localización pleural. La localización peritoneal requiere una mayor exposición al asbesto.

Esta patología se asocia a la asbestosis en un 25% de los casos, mientras que el mesotelioma peritoneal se lo relaciona con más frecuencia aún, debido en estos casos a exposiciones intensas al amianto.

El mesotelioma pleural cursa con derrame pleural, disnea y dolor torácico. Puede también estar acompañado por derrame o engrosamiento pleural.

En el caso del cáncer de pulmón por el amianto existe una relación entre el riesgo de contraerlo y el nivel de exposición a este material: a menor contacto, las posibilidades se atenúan. Hay que considerar, de todos modos, que el riesgo se incrementa notablemente si la exposición al amianto se combina con el tabaquismo.

La atribución del cáncer al amianto se basa en la historia anterior de exposición a este producto. Se requiere un período de latencia mínimo de 10 años.

También se asocia al amianto con otras neoplasias (carcinomas gastrointestinales o de laringe). Y existe la sospecha, no confirmada, de que el puede producir otros tipos de cáncer, como de riñón, ovarios y mamas.

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