¿Cuáles son los efectos beneficiosos del sexo? ¿Practicar sexo alarga la vida? Son preguntas que se han realizado en diversos estudios y revisiones de artículos científicos que se han publicado en prestigiosas revistas como British Journal of Medicine, PLOS One o Translational Andrology and Urology. Mientras que otras publicaciones, como The Journal for Nurse Practicioners pusieron el foco en informar a los mayores que quieren mantener una vida sexual activa​.

A partir de una encuesta sobre sexualidad en la madurez llevada a cabo en Estados Unidos se observó, además de que a las mujeres mayores les costaba más dar información sobre su vida sexual que en el caso de los hombres, que después de los 50 años, el 38% de los hombres y el 22% de las mujeres que participaron habían hablado de sexo con un médico.

Un dato curioso es que la mayoría de los encuestados afirmaron que los cambios relacionados con la actividad sexual y la edad comienzan en torno a los 45 y años y aumentan durante las décadas siguientes.

En las parejas más felices la vinculación emocional resultó ser clave: admitieron decirse «te amo» al menos una vez por semana.

Los problemas más frecuentes observados por las mujeres de más de 65 años fueron la falta de deseo, la dificultad con la lubricación vaginal y la incapacidad de experimentar el orgasmo.

El hecho de experimentar sequedad vaginal tiene un efecto muy contraproducente puesto que puede llevar a experimentar dispareunia o coitalgia: el coito doloroso. La descripción de síntomas va desde la irritación vaginal tras las relaciones sexuales con penetración hasta un dolor profundo.

Para los hombres las preocupaciones se centraban en las dificultades para tener y mantener la erección.

La vida sexual se modifica con la edad. Foto Shutterstock.

La vida sexual se modifica con la edad. Foto Shutterstock.

Beneficios

La conclusión y respuestas, obtenidas de las diferentes investigaciones, es que en el caso de los hombres tener orgasmos frecuentes mejora su salud emocional, su percepción de bienestar vital, reduce la ansiedad y las neurosis. En el plano físico reduce el riesgo de padecer cáncer de próstata y disminuye el riesgo de padecer una enfermedad coronaria.

En el caso de las mujeres, se ha determinado que quienes permanecen sexualmente activas antes y después de la menopausia pueden no llegar a experimentar, al menos de forma muy pronunciada, sequedad vaginal, atrofia de la musculatura en el área genital o dificultad para lubricar.

Además, una vida sexual plena mejora la autoestima, reduce el estrés y refuerza el sistema inmune.

La Vanguardia



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