La alimentación es uno de los factores modificables que puede tener impacto en la reducción de la presión arterial alta (además de no fumar, hacer ejercicio, reducir el estrés, entre otros). En cuanto a la dieta, la reducción del sodio (la sal agregada y la oculta) es la principal recomendación, pero no la única. Elegir alimentos saludables es fundamental y ahora un estudio británico halló que una dieta rica en flavanoles puede tener beneficios.

Un equipo internacional de la Universidad de Reading, la Universidad de Cambridge, la Universidad de California en Davis y Mars Incorporated estudió a 25.618 participantes del estudio de Norfolk de Investigación prospectiva europea sobre el cáncer (EPIC) y descubrió que la mayor diferencia se observó en los participantes con presión arterial más elevada. Esto sugiere que si el público en general aumentara su ingesta de flavanol, podría haber una reducción general en la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Los flavanoles son un grupo popular de flavonoides (antioxidantes naturales), que incluyen catequinas y procianidinas. Las personas que consumen una dieta que incluya alimentos y bebidas ricas en flavanoles como té, cacao, manzanas, uvas y frutos rojos, podrían reducir la presión arterial, según el primer estudio que utiliza medidas objetivas de la dieta de miles de residentes del Reino Unido. El vino tinto también tiene alta concentración de flavanoles.

Los hallazgos, publicados en Scientific Reports, estudiaron la dieta de los más de 25.000 participantes en Norfolk, Reino Unido y compararon lo que comían con su presión arterial. A diferencia de la mayoría de los otros estudios que investigan los vínculos entre la nutrición y la salud, los investigadores no se basaron en lo  que los participantes del estudio informaran sobre su dieta, sino que midieron la ingesta de flavanol de manera objetiva utilizando biomarcadores nutricionales: indicadores de la ingesta dietética, el metabolismo o el estado nutricional que están presentes en nuestra sangre .

Los flavanoles son un grupo popular de flavanoides, que son antioxidantes naturales. Foto Shutterstock.

Los flavanoles son un grupo popular de flavanoides, que son antioxidantes naturales. Foto Shutterstock.

La diferencia en la presión arterial entre aquellos con el 10% más bajo de ingesta de flavanol y aquellos con el 10% más alto fue de entre 2 y 4 mmHg. Esto es comparable a los cambios significativos en la presión arterial observados en aquellos que siguen una dieta mediterránea o una dieta de enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH). En particular, el efecto fue más pronunciado en participantes con hipertensión (en Argentina, se considera a partir de 140/90 mmHg, es decir, 14/9).

«Los estudios anteriores de grandes poblaciones siempre se basaron en datos autoinformados para sacar conclusiones, pero este es el primer estudio epidemiológico de esta escala para investigar objetivamente la asociación entre un compuesto bioactivo específico y la salud. Estamos encantados de ver eso en nuestro estudio, en el que se vio una asociación significativa entre el consumo de flavanol y una presión arterial más baja», afirmó el profesor Gunter Kuhnle, nutricionista de la Universidad de Reading que dirigió el estudio.

«Lo que este estudio nos brinda es un hallazgo objetivo sobre la asociación entre los flavanoles, que se encuentran en el té y algunas frutas, y la presión arterial. Esta investigación confirma los resultados de estudios previos de intervención dietética y muestra que se pueden lograr los mismos resultados con una dieta habitual rica en flavanoles. En la dieta británica, las principales fuentes son el té, el cacao, las manzanas y las bayas.

«La metodología del estudio es de igual importancia. Este es uno de los estudios más grandes jamás realizados en el uso de biomarcadores nutricionales para investigar compuestos bioactivos. El uso de biomarcadores nutricionales para estimar la ingesta de compuestos alimentarios bioactivos se ha considerado durante mucho tiempo como el estándar de oro para la investigación, ya que permite medir la ingesta de manera objetiva. El desarrollo, la validación y la aplicación del biomarcador solo fue posible gracias al compromiso a largo plazo de todos los colaboradores. A diferencia de los datos dietéticos autoinformados, los biomarcadores nutricionales pueden abordar la enorme variabilidad en la composición de los alimentos. Por lo tanto, podemos atribuir con confianza las asociaciones que observamos a la ingesta de flavanol», destacó.



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