Es un comportamiento tan extendido que tiene un término propio: «phubbing», cuya traducción sería algo así como «ningufoneo». Al parecer, mirar el teléfono mientras otros hablan es algo así como un mal de época. Sin embargo, según un nuevo estudio, condiciones ligadas a la salud mental y a determinados rasgos de personalidad juegan un papel fundamental a la hora de hacerlo.

omnipresentes y multifuncionales, los teléfonos forman parte de todas las esferas de la vida, y mediante sus utilidades y notificaciones nos mantienen alertas y pendientes. Su poder hipnótico hace que muchas personas no se percaten del desaire que esto puede generar en entornos sociales, ya que muchos pueden sentirse ignorados y por ende ofenderse.

Como demuestra el estudio de la Universidad de Georgia, esta actitud de abstraerse en el teléfono mientras se está con otras personas está ligado más bien a rasgos personales.

De hecho, se descubrieron asociaciones positivas entre la depresión y la ansiedad social en el aumento de phubbing (término que usan para aludir al impacto del phubbing en la amistad): es probable que las personas deprimidas lo realicen con más frecuencia, así como las personas socialmente ansiosas, que prefieren las interacciones en línea a la comunicación cara a cara.

El teléfono cumple tantos roles en la vida cotidiana que para muchos es dificil prescindir de él. Incluso en compañía de amigos. Foto archivo Clarín.

El teléfono cumple tantos roles en la vida cotidiana que para muchos es dificil prescindir de él. Incluso en compañía de amigos. Foto archivo Clarín.

Según el estudio rasgos de personalidad como el neuroticismo (neurosis) también influyen en este tipo de comportamiento.

«Algunas personas con ansiedad social o depresión tienen más probabilidades de ser adictas a su teléfono inteligente«, asegura Juhyung Sun, autora principal del artículo que completó su maestría en estudios de comunicación en la UGA.

“Observé que muchas personas usan sus teléfonos mientras están sentadas con sus amigos en el café, en cualquier momento de la cena, sin importar el tipo de relación”, dijo Sun, actualmente candidato a doctorado en la Universidad de Oklahoma.

Otras causas relevantes

El estudio se centra también en otros factores que pueden incidir, más allá de los rasgos de personalidad. Primero consideró algunas razones negativas detrás del phubbing: la adicción a los teléfonos inteligentes y, en consecuencia, el hábito de leer constantemente las notificaciones que aparecen en la pantalla.

“La gente es muy sensible a sus notificaciones. Con cada zumbido o sonido, miramos nuestros teléfonos consciente o inconscientemente ”, afirma. La amplia utilidad del dispositivo cuyas aplicaciones abarcan desde el clima hasta las noticias de último momento; son factores clave que fomentan esta dinámica.

Otro hallazgo significativo en el estudio reveló que las personas agradables tienen una menor tendencia al phubbing cuando comparten tiempo con sus amigos: quienes tienen la amabilidad como rasgo de personalidad tienden a mostrar comportamientos cooperativos, educados y amistosos en sus relaciones interpersonales y entornos sociales, según asegura Sun.

Estas personas “tienen una alta tendencia a mantener la armonía social mientras evitan discusiones que pueden arruinar sus relaciones”, analiza. «En las conversaciones cara a cara, las personas con altos niveles de amabilidad consideran que el comportamiento de phubbing es grosero y descortés con sus compañeros de conversación».

La cantidad de personas que integran el entorno de la persona que hace phubbing sería otro rasgo a tener en cuenta al analizar la incidencia de este comportamiento. La relación sería proporcional: a mayor cantidad de participantes, mayor probabilidad de phubbing.

Los autores señalan que esa dinámica puede influir en la prevalencia del phubbing en el contexto de un entorno laboral. “La mayoría de las personas ignoran a otros, y en un grupo, puede parecer que ‘no pasa nada’, porque el que lo hace piensa ‘soy solamente yo, el que habla no se da cuenta de que estoy usando el teléfono’. El número de personas en un grupo puede ser una de las razones», apuntan.

En el otro extremo, desactivar o dar la vuelta a un teléfono puede indicar una muestra de respeto por una situación y la voluntad de concentrar la atención en lo que dice nuestro interlocutor.

Las personas amables y antentas serían quienes menos hacen phubbing. Foto archivo Clarín.

Las personas amables y antentas serían quienes menos hacen phubbing. Foto archivo Clarín.

“Eso también es una señal: estoy escuchando lo que está diciendo, esta reunión es importante y me estoy enfocando en usted”, dijo Sun.

Una práctica que puede acentuarse post pandemia

Jennifer Samp, profesora en el departamento de estudios de comunicación de la UGA Franklin College of Arts and Sciences y asesora de Sun en el proyecto, cree que el acto de phubbing puede tener implicaciones aún mayores una vez que la mayoría de las personas vuelva a interactuar cara a cara después de que la pandemia se vaya controlando.

“La gente depende en gran medida de los teléfonos y otras tecnologías para mantenerse conectada durante la pandemia”, afirma Samp.

“Para muchos, conectarse de una manera más distante a través de mensajes de texto y video fue más cómodo que la interacción cara a cara. ¿Las personas, en particular las ansiosas, seguirán estando pendientes del teléfono cuando se reúnan físicamente con los demás? El tiempo dirá”, cierra.



Source link

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí