Como ocurre con muchas de las dietas extremas, las dietas cetogénicas tienen múltiples defensores y detractores. Por eso, cobra especial relevancia una completa revisión sobre sus riesgos, en particular en determinadas personas, publicada en la revista Frontiers in Nutrition.

Este estudio, planteado como “la revisión más completa realizada hasta ahora de las dietas cetogénicas” detalla que existen efectos adversos para la salud sobre todo en mujeres embarazadas y personas con enfermedad renal, aunque tampoco la encuentra recomendable para las personas en general.

En este último sentido, la revisión -denominada “Dietas cetogénicas y enfermedades crónicas: ponderando los beneficios contra los riesgos”- afirma que existen para la mayoría de las personas que adscriban a estas dietas posibles riesgos a largo plazo, incluyendo enfermedades cardíacas, riesgo de cáncer, diabetes y la enfermedad de Alzheimer (EA), superando ampliamente sus potenciales beneficios.

Dieta cetogénica

Conocida como “dieta keto” o “cetogénica”, esta dieta promueve la pérdida de peso y de grasa mediante un plan alimenticio que reduce los hidratos de carbono en detrimento de las grasas y proteínas. ¿El resultado? El organismo, a la hora de necesitar energía, no acude a la glucosa sino a los ácidos grasos y cuerpos cetónicos.

En resumen, la muy baja presencia de carbohidratos, la modesta inclusión de proteínas y el elevado contenido de grasas se convierte en una suerte de «mezcla de combustibles» que tiene como objetivo inducir la cetosis o la producción de cuerpos cetónicos que sirven como una fuente de energía alternativa para las neuronas y otros tipos de células que no pueden metabolizar directamente los ácidos grasos.

Recomiendan a las embarazadas no practicarla, ya que alertan que podría ser riesgoso. Foto Shutterstock.

Recomiendan a las embarazadas no practicarla, ya que alertan que podría ser riesgoso. Foto Shutterstock.

Las dietas cetogénicas se han promovido para bajar de peso y, con menos frecuencia, por otras razones de salud: trastornos convulsivos, obesidad y control del peso, diabetes tipo 1 y tipo 2, enfermedad del hígado graso, cáncer, enfermedad de Alzheimer, enfermedad cardíaca, salud renal y embarazo, todos los cuales se consideraron en esta revisión.

También se analizaron los posibles efectos a largo plazo sobre la salud.

«La dieta cetogénica típica es un desastre que promueve enfermedades«, asegura de forma tan directa como lapidaria el autor principal de la revisión, Lee Crosby, gerente del programa de educación nutricional en el Comité de Médicos para una Medicina Responsable, una organización sin fines de lucro que promueve la medicina preventiva y, realiza investigaciones clínicas.

«Consumir carnes rojas, carnes procesadas y grasas saturadas y restringir las verduras, frutas, legumbres y cereales integrales ricos en carbohidratos es una receta para la mala salud«, agrega.

De hecho, una de las principales críticas, y de la que se desprenden los principales perjuicios, apunta a su déficit nutricional.

“La restricción extrema de carbohidratos puede afectar profundamente la calidad de la dieta, por lo general reduciendo o eliminando frutas, verduras, cereales integrales y legumbres y aumentando el consumo de productos animales. Las dietas muy bajas en carbohidratos pueden carecer de vitaminas, minerales, fibra y fitoquímicos que se encuentran en frutas, verduras y granos integrales”, detallan.

A quiénes afecta más

Los hallazgos más importantes del documento respecto a los grupos a los cuales esta dieta puede perjudicar pueden resumirse en 4 puntos:

1- Estas dietas pueden ser especialmente peligrosas para las mujeres embarazadas o que puedan quedar embarazadas, ya que las dietas bajas en carbohidratos están relacionadas con un mayor riesgo de defectos del tubo neural en el bebé, incluso cuando las mujeres toman ácido fólico.

Además, como allí se indica, “las dietas bajas en carbohidratos que se siguen antes de la concepción o durante el período periconcepcional se asocian con un mayor riesgo de defectos congénitos y diabetes gestacional, respectivamente”, alertan.

2- Las dietas cetogénicas ricas en proteínas podrían acelerar la insuficiencia renal en personas con enfermedades renales.

Si bien no todas tienen una alta cantidad de proteínas, las que buscan hacer bajar de peso sí: “Un alto consumo de proteínas facilita la hiperfiltración, un fenómeno de aumento del flujo sanguíneo al glomérulo, que se cree que conduce a daños a largo plazo en personas con enfermedades renales crónicas (ERC).

Otro de los grupos que podría verse afectado con las dietas keto es el de quienes padecen enfermedades renales. Foto Shutterstock.

Otro de los grupos que podría verse afectado con las dietas keto es el de quienes padecen enfermedades renales. Foto Shutterstock.

Además, advierten que “la carga ácida de la dieta cetogénica puede empeorar la acidosis metabólica y la enfermedad renal en personas con ERC”.

3- Restringir los carbohidratos inclina la dieta hacia alimentos que suelen vincularse a enfermedades como el cáncer.

De hecho, los alimentos cetogénicos típicos (carnes rojas, carnes procesadas, grasas saturadas, en detrimento de frutas y verduras) se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes y Alzheimer, que a menudo son las mismas enfermedades que se promocionan para ayudar.

4- “La ingesta de grasas saturadas, que normalmente aumenta con una dieta cetogénica, está fuertemente asociada con el riesgo de Alzheimer”, alertan.

Y se explayan: “Los alimentos vegetales ricos en polifenoles, como las frutas y verduras, se asocian con un menor riesgo de EA y se ha demostrado que las dietas que se centran en alimentos integrales de plantas, limitan los alimentos de origen animal y los alimentos procesados, como la dieta MIND (que promueve alimentos que actúan como neuroprotectores)”, explican.

“Además de los riesgos significativos para los pacientes con enfermedad renal y las mujeres embarazadas, las dietas cetogénicas también son riesgosas para otros, ya que pueden aumentar los niveles de colesterol malo y el riesgo general de enfermedad crónica”, explica Crosby.

Respecto a su innegable efecto de la pérdida de peso, afirma: «Si bien la dieta cetogénica puede reducir el peso corporal a corto plazo, este enfoque no es más efectivo que otras dietas para bajar de peso».

Los investigadores encontraron que el único uso bien respaldado de este enfoque dietético es reducir la frecuencia de las convulsiones en algunas personas con epilepsia resistente a los medicamentos.

Crosby realizó la revisión con colegas de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York; Salud y Hospital de la Ciudad de Nueva York en Bellevue; Universidad de Pennsylvania; Universidad de Loma Linda; y la Facultad de Medicina de la Universidad George Washington.



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