Daniel Goleman, psicólogo estadounidense estudioso de la inteligencia emocional, afirma que «el buen humor favorece la eficiencia mental y permite que la gente sea más competente en la comprensión de la información y en la aplicación de reglas a la toma de decisiones complejas, así como más flexible en la forma de pensar». A lo que debemos agregar que, además, el buen humor ayudaría a vivir más. Así lo afirmaron científicos noruegos, quienes en 2017 publicaron los resultados de un extenso estudio realizado en su comunidad.

Publicado en la revista científica Psychosomatic Medicine, dicho análisis, denominado El estudio de salud Nord-Trøndelag, es el resultado de una investigación que incluyó el seguimiento de 53.556 hombres y mujeres noruegos durante 15 años. El objetivo fue investigar las asociaciones entre el sentido del humor y la supervivencia en relación con enfermedades específicas que hasta el momento nunca se habían estudiado.

Para llevarlo a cabo se obtuvieron componentes cognitivos, sociales y afectivos del sentido del humor, y las asociaciones con mortalidad por enfermedades cardiovasculares (ECV), pulmonares, infecciones y cáncer ​se estimaron por razones de riesgo. 

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Los autores concluyeron que «el componente cognitivo del sentido del humor se asocia positivamente con la supervivencia de la mortalidad relacionada con las enfermedades cardiovasculares y las infecciones en las mujeres y con la mortalidad relacionada con las infecciones en los hombres. Los resultados indican que el sentido del humor es un recurso de afrontamiento cognitivo que protege la salud».

Ahora bien, ¿qué es el sentido del humor? «Podríamos definir el sentido del humor como un recurso, una actitud ante la vida, que permite a las personas afrontar situaciones cotidianas de una manera optimista, y responder a interacciones sociales con asertividad», dice Romina de los Santos (M.N. 50.772), licenciada en Psicología de la Fundación Barceló.

«Este ‘estilo de afrontamiento’ tiene efectos positivos en la salud mental y física. No sólo influye en el estado anímico, sino que también hay investigaciones que aseguran que funciona como un escudo protector para el organismo, y por eso reduce las causas de mortalidad en hombres y en mujeres, disminuyendo la probabilidad de enfermedades que podrían quitar años de vida, e incluso provocar la muerte, como refiere el estudio realizado en Noruega en 2017, que asevera que las personas con sentido del humor podrían llegar a vivir más tiempo que quienes no lo tienen», agrega.

Protección del sistema inmunológico

¿Se podría afirmar entonces que el sentido del humor fortalece las defensas del organismo? “La risa es una respuesta automática del organismo, ante un estímulo específico”, responde de los Santos. “Cuando una persona se ríe, tiene efectos en todo el cuerpo, por ejemplo, los músculos se tensan y se activa el aparato respiratorio. Además, se liberan hormonas como las endorfinas, más conocidas como las hormonas de la felicidad, que activan emociones positivas y funcionan como analgésicos, teniendo un efecto similar al de los opiáceos. Sumado a esto, la risa limita la producción de cortisol, una hormona asociada al estrés. Muchos especialistas equiparan los efectos de la risa en el organismo, con los que tiene la actividad física. Es por todo esto que varias investigaciones que concluyen en que el humor colabora de manera positiva con la salud en general, incrementando las defensas del organismo y colaborando con la longevidad”.

Dentro del organismo, otro de los componentes de destacada actuación en el estado de ánimo es la serotonina. “Importante químico y neurotransmisor del cuerpo humano, se cree que la serotonina ayuda a regular el estado anímico y el comportamiento social además del apetito, la digestión, el sueño, la memoria, el deseo y la función sexual”, afirma María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787), médica clínica y endocrinóloga. “Cuando la serotonina está baja lo más frecuente es que haya irritabilidad, ansiedad y en muchos casos ataques de pánico. También compulsión por los hidratos de carbono, azúcares y harinas, además de insomnio”, agrega.

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El mecanismo de regulación natural de serotonina en el organismo incluye la presencia de triptófano, precursor del neurotransmisor y vital para su formación. “El triptófano es un nutriente esencial para nuestro cuerpo y que solamente lo podemos tener a través de los alimentos, por lo tanto nuestro cuerpo no lo puede producir y debe de ser absorbido. Cuando la flora intestinal es normal, el triptófano es bien absorbido, para luego llegar al cerebro donde va a sintetizarse la serotonina”, explica Rodríguez Zía. Y añade: “Aportan triptófano el queso, el pollo, los huevos, el pescado, la leche, las nueces, el maní, el pavo y las semillas de calabaza y de sésamo”.

Volviendo al sentido del humor propiamente dicho, se afirma que su efecto positivo sobre el organismo es similar al producido por actividades recreativas como el baile o el arte. “Es así, y se observa en el consultorio”, afirma la licenciada de los Santos. “Cuando los pacientes comienzan a conectar con lo que consideran importante para su vida y empiezan a realizar actividades comprometidas en función de esto, se observan repercusiones en su estado anímico, mostrando efectos positivos en la salud mental y física en general. De esta manera, el sentido del humor podría compararse con el efecto producido por cualquiera de las actividades que realice el individuo con placer, debido a que generan bienestar y felicidad”, agrega.

El poder de la risa

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, entendía el humor como un importante recurso defensivo ante el sufrimiento del hombre. Pero mucho antes, culturas milenarias como la china y la india, ya utilizaban la risa como práctica terapéutica. “La sonrisa se manifiesta en el ser humano a entre la cuarta y la sexta semana de vida, y cuando aparece es ampliamente reforzada por los adultos, por lo que es una conducta que se estimula socialmente desde los primeros tiempos de vida y funciona como un elemento importante en la comunicación humana”, explica de los Santos. “Actualmente la risoterapia se utiliza como técnica complementaria a tratamientos médicos convencionales, ya que hay estudios que comprueban que ayuda a la recuperación del paciente enfermo, lo que queda evidenciado en la película ‘Patch Adams’, basada en la vida del Dr Hunter Doherty ‘Patch’ Adams”, continúa.

Según la psicóloga, uno de los referentes de la llamada Psicología Positiva es el estadounidense Martin Seligman (77), quien ha difundido numerosos estudios acerca de los elementos que contribuyen a la felicidad. “En sus investigaciones Seligman reconoce la importancia de incrementar las emociones positivas para construir una ‘vida placentera’ y asegura que el 40% de la felicidad está determinada por la ‘acción deliberada’, mientras que el 50% a la genética y sólo el 10% restante a circunstancias externas”, asevera de los Santos.

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Hace algunos años (en 2001) se realizó un estudio  en un convento de Notre Dame, Francia, con un grupo de monjas que vivían en el mismo lugar, bajo iguales condiciones, lo que incrementaba la validez de la investigación al disminuir las variables individuales entre los participantes. “Para realizar el estudio, se dividió a las religiosas en dos grupos, incluyendo a las más alegres y optimistas en uno y a las más negativas en otro. “Se concluyó que el 90% del grupo de las más alegres, vivían hasta los 85 años, mientras que en el grupo de las menos alegres sólo el 34% vivía hasta esa edad”, explica la especialista. Y concluye: “Podemos seguir enumerando miles de estudios, investigaciones y diversas menciones acerca de la importancia del humor en la calidad de vida del ser humano, pero principalmente podemos observar a nuestro alrededor y revisar nuestra propia experiencia: ¿no son los momentos más memorables, aquellos protagonizados por la risa?”.



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