“Todavía es una nena, pero si nosotros se la complicamos la empujamos a que transgreda, a que haga cualquier cosa de cualquier manera. Él es un buen chico, lo conocemos desde los 10 años. Están todo el día juntos, si fuera por ellos no van al colegio para pasar tiempo. Parecemos locos, pasamos cada dos minutos por la pieza de Cami, tosemos, vamos a la cocina que está de paso a buscar cualquier cosa. Un disparate. Si hablamos les vamos a dar ideas que a lo mejor no tiene, no sé. No la quiero habilitar pero tampoco correr el riesgo de que hagan sin cuidarse. Que difícil que es esto…Para mí estaba tan lejos, ahora lo tenemos ahí, está pasando.”

Relato de una madre, el padre abatido a su lado, solo escucha y mueve la cabeza silenciosa. Se debaten entre qué hacer y qué no hacer.

Los miro, la madre ojos llorosos, el padre mentón al pecho sin emitir palabra en los 20 minutos que llevamos de sesión.

Les dije:

-Ustedes tienen una hija de 15 años y tienen un problema, es cierto. Cami está de novia y no saben qué hacer con eso. Pero quiero empezar por lo bueno que está sucediendo. Los chicos llevan 8 meses de novios, y por lo que parece, a Cami esa relación la hace muy feliz. Y que una niña pueda descubrir el amor adolescente y que este sea correspondido es una buena noticia, es un montón. Hay hombres y mujeres que a los 50 no se han asomado siquiera a algo parecido al amor y a ella le está sucediendo.

-No solo le pasa sino que ustedes lo saben, lo cual habla de una buena comunicación padres-hija, lo cual también es un montón. Y además, ella está creciendo y ustedes pueden estar aquí preocupados viendo de qué manera acompañarla. Y hay un montón de chicos de la edad de Cami que crecen sin que los padres se enteren, y casi sin darse cuenta ellos mismos, porque es todo a los golpes, a las apuradas, en estos tiempos líquidos que corren. Entonces, tenemos un problema que no es grave (sí complejo) pero varias buenas noticias.

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Después de este largo discurso empezamos a pensar juntos que debieran o podrían hacer ellos como padres en este momento tan particular de la vida de su hija.

Y qué difícil, la sexualidad de los hijos nos interroga desde la cuna hasta que vuelan solos.

Y en estos tiempos de eros tempranos es tarea de los padres encontrar maneras saludables y sensatas para ayudarlos a vivir saludablemente este momento. Acompañar a los hijos cuando viven el primer amor adolescente, ayudarlos a regular la intensidad, difícil pero no imposible.

¿"Habilitar" o no la casa familiar? Uno de los mayores dilemas de los padres

¿»Habilitar» o no la casa familiar? Uno de los mayores dilemas de los padres

¿Qué podemos hacer cuando se enamoran por primera vez, y tienen 14 o 15 años? Todavía son chicos pero sienten con una fuerza que los interpela y atraviesa. El amor y el noviazgo se convierten en lo más importante de sus vidas. El amor adolescente es intenso y categórico, es el amor romántico en su expresión más plena. Es todo nuevo, sorprendente, ocupa el espacio pleno de la vida de quienes lo viven. Es un descubrir en todos los sentidos. Es un estadío prolongado del estado de enamoramiento.

Suenan violines, mariposas en la panza, el mundo se detiene y lo único que les importa es estar juntos, amor idílico y romántico sumado a que las hormonas están en una velocidad que se compara a un cohete espacial en pleno despegue.

En estos tiempos de amores cobardes muchos chicos saltean este momento y los cuerpos se conectan con ausencia de afecto alguno.

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Entonces: primera buena noticia, que el amor sea el factor de amalgama de la relación va a suavizar en muchos casos la corriente erótica ya que la ternura será factor clave.

Digo en primer lugar: No podemos prohibir el amor, pero podemos ayudar que encuentren nuestros chicos un cauce saludable para vivirlo de manera saludable y sin poner en pausa el resto de su vida, y sobre todo, sin riesgos que se puedan anticipar.

Caja de herramientas para padres de adolescentes enamorados

✔️Es fundamental hablar y hacerlo claro. La prohibición no funciona en estos casos más que como disparador del deseo de transgredirla Lo ideal es que los chicos no tomen apuro en cuanto a la concreción del primer encuentro sexual pero los tabúes en estas últimas décadas se han derribado y debemos los padres facilitar las condiciones para que los cuidados estén garantizados y que puedan nuestros hijos disfrutar de una sexualidad libre y placentera.

Es muy difícil este punto porque todavía son chicos, pero ¿quién puede decir cuando es temprano o cuando es tarde?

Si los cuerpos y los sentimientos están sincronizados, nuestra labor será la de acompañar en el punto exacto y una vez más el axioma: “Cerca para cuidarlos, lejos para no asfixiarlos”.

Hay muchos padres que jamás han hablado con sus hijos de sexualidad: por temor, por falta de conocimiento o por la presunción de que los chicos hoy se enteran de una u otra forma.

El silencio siempre es peligroso en estos temas, habilita el desconocimiento, la negligencia, la seducción del ensayo y error y lo que es peor, que los chicos recurran a Dr. Google.

Entonces lo imprescindible es tomar recaudos, hablar con los hijos varones y en el caso de las hijas mujeres también gestionar y hacer lugar a una consulta ginecológica a tiempo para ver recaudos y cuestiones a considerar.

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✔️»¿Se puede quedar a dormir?» Y el bocado queda atragantado en garganta de los padres, ¿y qué hacemos? Este es uno de los puntos más complejos y dediquemos unas líneas a él.

Los chicos quieren estar solos y lógicamente en algún momento querrán tener su primera relación sexual. Esto puede ocurrir durante la noche pero sabemos que cualquier hora del día es buena para el encuentro cuando la decisión esta puesta a rodar.

Con lo cual no es correcto pensar que si los padres habilitan el pernocte están facilitando o acelerando una intimidad que desemboque en un encuentro sexual.

Creo en este punto que el diálogo es clave y poner pautas claras que tienen que ver con la convivencia familiar.

“Si papá está haciendo el asado, la abuela hace crucigramas en el living, nada de fuego salvo el del asado”

Habrá que educar la empatía y así como los padres debemos de cuidar que nuestros hijos no sean espectadores de situaciones de nuestra intimidad que después no podrán gestionar, lo mismo haremos a la inversa.

Digo, cada casa es un mundo, y hay creencias incluso religiosas que norman estas cuestiones.

No estoy en contra de que los padres permitan a sus hijos después de un tiempo y como consecuencia natural que la parejita duerma junta. Nada tiene esto de malo ni debiera precipitar los hechos.

Recuerdo una paciente cuyos padres permitían que su novio durmiera con ella que durante meses dormían en colchones separados y tomados de la mano.

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✔️Debemos los padres ecualizar la intensidad de las emociones de nuestros hijos adolescentes enamorados.

Esto es: “Mirá mi amor, ustedes están muy enamorados y nada más importa pero resulta que mi hijo tiene 8 materias bajas, así que por unos días hablarán por teléfono un ratito a la noche y cuando levante materias podrán volver a verse, porque con el amor no alcanza para que pase de año”.

Así de clara fue esta mama con su “nuera” poniendo algún límite necesario.

Los adultos no ponemos pausa en nuestras actividades cuando estamos enamorados, no deberán los hijos hacerlo y nosotros debemos ser los que regulemos, no lo harán en la mayoría de los casos ellos por motus propio.

En los adolescentes, el amor y el noviazgo se convierten en lo más importante.

En los adolescentes, el amor y el noviazgo se convierten en lo más importante.

✔️No apuremos los tiempos de la integración familiar. Pongamos paños fríos a la intensidad y la prisa que lógicamente los chicos tendrán en cuanto a integrar rápidamente la vida familiar con su noviazgo. Tratemos de que vayan algo más lenta las cosas.

No propiciemos inmediatamente integración intrafamiliar, cumpleaños, fiestas de fin de año, vacaciones compartidas. Vayamos despacio y tratemos de ser el freno de mano de los impulsos y prisas de nuestros chicos.

✔️Eduquemos el respeto por el otro y sus tiempos. Hablemos con nuestros hijos y seamos claros y contundentes en cuanto a que:

-Cada uno tiene sus tiempos y no pueden ni deben obligar a nadie a hacer nada que no quiera, y viceversa.

-Respeto mutuo.

-La libertad sexual es clave y no puede ser un mandato.

Aquí también es central darles herramientas para que puedan enfrentar la presión de pares de los grupos de pertenencia.

“Soy la única chica virgen del grupo“

“Soy el único varón que no debuto todavía»

Nada de esto debe presionar la mente de nuestros chicos, el pleno ejercicio de la libertad es esencial, cuando ellos quieran y siempre de a dos.

Mis derechos terminan donde empiezan los del otro. Esto es clave y también, como todas las cosas esenciales de la vida, se educan, y somos los adultos los responsables.

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✔️Agudizar la parentalidad compartida y manejar las ansiedades que lógicamente esta parte del crecer de nuestros hijos nos genera como padres.

No es sencillo, claro que no, y como si fuera poco van a sufrir, porque la mayoría de las historias tempranas de amor no son para toda la vida, y muy probablemente alguno de los dos salga herido en algún momento, y habrá que apechugar el dolor de un hijo.

¿Quién dijo que era fácil?

Pero de eso se trata, de acompañarlos en el camino del vivir para que entren al mundo adulto lo más curtidos posibles para esta compleja maravilla del vivir.

No hay recetas, pero si podemos intentar hacer las cosas de la mejor manera posible, algún día ellos quizás sean padres y madres y les tocará lo propio.

“Solo se trata de vivir esa es la historia, con un amor sin un amor, con la inocencia que florece a veces, A lo mejor resulta bien”

​*Alejandro Schujman es psicólogo especializado en familias. Autor de Generación Ni-Ni, Es no porque yo lo digo y Herramientas para padres.





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