Por Sarah Marsh y Rodrigo Gutiérrez

LA HABANA, 3 abr (Reuters) – Los restaurantes de lujo están entregando alimentos gratis a ancianos, una firma de moda donó mascarillas y una consultoría de negocios solicita a clientes que trasladen productos de higiene, mientras las tiendas de jabones artesanales regalan sus productos en hogares de bajos ingresos.

En la Cuba comunista, el incipiente sector privado se apresura a establecer iniciativas solidarias para los más vulnerables en medio del brote de coronavirus, una muestra de que el Estado no tiene ya el monopolio total de ayudar a los más necesitados.

A veces incluso, el sector privado y estatal unen fuerzas para combatir al enemigo invisible común.

Saverio Grisell, copropietario italiano del restaurante Bella Ciao en La Habana, que generalmente se llena de expatriados, turistas y cubanos con recursos, sostiene que habló con las autoridades locales para ver cómo podría ayudar a ancianos necesitados.

«El presidente de mi CDR (Comité de Defensa de la Revolución) en el barrio, me entregó una lista de 29 personas mayores y decidí entregarle una comida gratis diariamente», dijo a Reuters.

Cuba, que hasta ahora ha confirmado 269 casos del nuevo virus, tiene una de las poblaciones más antiguas de América Latina. El brote parece ser particularmente mortal para ancianos, que en todo el mundo buscan formas de permanecer seguros en sus hogares en lugar de correr riesgo de contagio.

«Es un pequeño gesto de solidaridad», dijo Grisell, señalando que se estremeció en comparación con la ayuda que Cuba envió a su país de origen, Italia, el mes pasado, con personal médico, señaló.

El Estado cubano también ha proporcionado alimentos subsidiados en restaurantes para personas mayores en todo el país y ahora ofrece comidas gratis a personas de bajos ingresos.

«Es admirable», dijo Inés Pérez, de 75 años, comiendo espagueti donado por Bella Ciao. «Esperemos que todos cooperen de la misma manera para superar este momento difícil», dijo.

SOLIDARIDAD: UN VALOR CUBANO

Restaurantes privados, «bed-and-breakfast», salones de belleza, gimnasios y tiendas han florecido en Cuba desde que el expresidente Raúl Castro comenzó a abrir la economía con reformas de estilo de mercado hace más de una década.

Sin embargo, temores de que las reformas fueran demasiado lejos y que fomentaran la desigualdad han provocado un control en los últimos años en el sector, que emplea a alrededor de 600.000 personas.

Como tal, las empresas privadas cubanas probablemente muestan más solidaridad que en otros lugares, no solo porque es un valor dentro de la cultura cubana, sino también «porque es una buena política exhibir una orientación ´socialista´ o ‘cooperativa'», según el experto cubano Ted Henken, de Baruch College en Nueva York.

La marca de moda Dador, por ejemplo, está poniendo sus máquinas de coser en una tarea completamente diferente a la habitual, que es crear prendas de edición limitada para la pasarela y su tienda de La Habana Vieja. Ahora confeccionan mascarillas con telas coloridas y estampadas.

La cofundadora Lauren Fajardo dijo que ya habían colaborado con un grupo que brinda asistencia a ancianos, donando 160 máscaras. «Para las personas mayores (…) en vecindarios que están muy llenos y aquellos que no tienen opción de quedarse en casa porque tienen que trabajar o encontrar comida», añadió.

(Reporte de Sarah Marsh y Rodrigo Gutiérrez. Reporte adicional de Nelson Acosta y Nelson González en La Habana.; REUTERS NAB RCH/)

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí