Ningún utensilio de nuestra cocina es inmortal y menos los que usamos con más frecuencia. En este sentido, debemos tener especial cuidado con las espátulas, tablas de cortar, sartenes, y también con los tuppers, compañeros habituales de nuestras comidas en el trabajo. Es verdad que pueden permanecer en los cajones de nuestra cocina por mucho tiempo sin necesidad de ser remplazados, pero aún así, su esperanza de vida dependerá del uso que les demos y de que no pasemos por alto sus “normas”.

Al referirse al correcto funcionamiento de estos recipientes, Mario Sánchez, tecnólogo alimentario y divulgador científico en el blog SefiFood, insiste en la necesidad de conocer qué tipo de tuppers estamos comprando y, por lo tanto, de comprender qué significan los iconos que aparecen impresos en sus paredes. “Debemos buscar siempre aquellos que contengan un distintivo que indique que el recipiente es apto para uso alimentario (el ícono de la copa y el tenedor) y evitar los de mala calidad, ya que a la larga pueden deteriorarse más fácilmente”, explica.

Acompañados de este ícono, pueden aparecer otros que nos ayudarán a darle un buen uso. Miguel Ángel Lurueña, Doctor en Ciencia y Tecnología de Alimentos y autor del blog Gominolas de petróleo , recomienda que también nos fijemos en si son aptos para lavavajillas y microondas. “Esto se suele indicar con un dibujo con la forma de estos electrodomésticos”, aclara.

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El especialista añade que algunos también indican el rango de temperaturas que son capaces de aguantar, que normalmente es de unos 100 Cº. “Cuando compremos, debemos tener claro qué características nos interesan y si el recipiente que estamos comprando las tiene. Hay muchos tuppers de bazares que no indican nada”, afirma.

Teniendo todo esto en cuenta, cualquier cosa que hagamos que no respete estas indicaciones pondrá en peligro la durabilidad de nuestro recipiente. “Si no es apto para lavavajillas y lo limpiamos de esta forma, estaremos contribuyendo también al desgaste del material y por lo tanto a reducir su vida útil”, subraya Sánchez. Del mismo modo, si lo exponemos a temperaturas para las cuales no está preparado, el recipiente se deformará y envejecerá antes.

“Las altas temperaturas afectan considerablemente al deterioro del plástico y a la migración de compuestos tóxicos a nuestra comida. Si no utilizamos un tupper elaborado con material resistente al calor, y lo metemos diariamente al microondas para calentar nuestra comida, estaremos llenando nuestros alimentos de pequeñas porciones de plástico”, alerta.

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El Doctor en Ciencia y Tecnología de Alimentos Miguel Angel Lurueña explica en el post de su blog ¿Es peligroso calentar los ‘tupper’ en el microondas? que aún manteniendo la estructura del recipiente intacta a simple vista, podrían ceder compuestos a los alimentos en cantidades potencialmente perjudiciales para la salud. No obstante, para que esto ocurra, deberíamos exponer el recipiente a temperaturas notablemente superiores a las que está preparado. El rango óptimo para que esto suceda se encuentra entre 400 ºC y 700 ºC, según expone.

Lurueña indica otras acciones que también debemos cuidar. “Si los lavamos con esponja o cortamos comida con el cuchillo en su interior, estaremos creando grietas de difícil limpieza donde se podrían acumular bacterias”, afirma. Mario Sánchez agrega que si lavamos nuestros recipientes con frecuencia, dificultaremos la proliferación de microorganismos.

¿Qué material debemos escoger?

El material que escojamos para nuestros tuppers también juega un papel relevante en su vida útil. Los expertos aseguran que el más común es el polipropileno, pero que también podemos optar por otros componentes. “La silicona es un buen material para el microondas. Es capaz de aguantar temperaturas más altas, 240 ºC aproximadamente”, explica Lurueña. Sin embargo, un recipiente que pueda aguantar los 100 ºC debería ser suficiente, ya que el microondas no suele sobrepasar esta temperatura, aclara.

Sánchez recomienda utilizar recipientes elaborados con plástico duro tipo copoliéster o tritán, identificable con el número 7 en el interior de un triángulo. “Este material presenta lo mejor de dos mundos: apariencia y resistencia del vidrio, y ligereza y versatilidad de plástico”.

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En cuanto al vidrio, los dos expertos coinciden en que también puede ser una buena elección. No obstante, ponen en manifiesto la dificultad que puede suponer transportarlo, ya que pesa más y es menos manejable. Lurueña también recomienda el uso de recipientes de acero para guardar recetas frías, ya que es un material que no podemos calentar. 

¿Cuándo debemos cambiar nuestro tupper?

Una vez que conocemos el significado de los íconos de nuestro recipiente y las características del material que lo compone, sólo es necesario darle un uso adecuado y estar atento a algunas señales que nos avisarán sobre si aún es apto para el uso o no.

“Sin lugar a dudas las grietas o roces considerables son un indicativo de que va siendo hora de despedirse de nuestro amado recipiente. También cuando percibimos una pérdida de la dureza y consistencia del mismo”, explica Mario Sánchez.

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El experto añade que la coloración también puede ser una de estas señales. “Si el color de algún alimento almacenado sigue persistiendo es porque hay pequeñas grietas en el plástico y los restos están permaneciendo acumulados ahí de alguna forma. Con el olor sucede lo mismo, si huele a muerto, mejor tira el tupper”, concluye.

Lurueña coincide y nos invita a usar el sentido común. Olores, marcas, deformaciones, rayas, coloraciones… Cualquiera de estas manifestaciones es suficiente para decirle adiós a nuestro viejo recipiente y comenzar la búsqueda de un nuevo compañero que pueda satisfacer nuestras necesidades.

© HADA MACIÀ. La Vanguardia.



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