Buenos días. La verdad es que me siento mal al escribir esto, pero vivo una situación que no sé cómo orientar. Estoy soltero y acabo de conocer a una chica que tiene una dificultad en su movilidad.

Es de nacimiento, y ella lo tiene muy interiorizado y casi no condiciona en su vida. Ha sido capaz de crearse su independencia, lo que hace que la admire más y me guste más. Pero no hemos tenido sexo aún porque no sé cómo iniciarlo ni si debo hacer algo distinto para que se sienta bien. No entiendo por qué me bloquea esto si me gusta y quiero seguir conociéndola.

En primer lugar, hay que aclarar que muchas veces se confunde sexualidad con relaciones sexuales, y relaciones sexuales con penetración. Eso comporta que nos cueste mucho entender la sexualidad en personas con cierta diversidad funcional, ya sea física o intelectual.

Socialmente se sigue manteniendo la idea de que cuanto más nos acercamos al ideal de hombre o mujer, mejor sexualidad hay, y nos olvidamos que eso solo es la carcasa y que, aunque nos alejemos de los patrones establecidos o no cumplamos todos los cánones de belleza, podemos tener una sexualidad igual de plena que el resto.

No debemos olvidarnos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) defiende que todos los seres humanos tenemos derecho a vivir una sexualidad sana, libre y responsable.

Nos cuenta mucho entender que el sexo en la vida de una persona con diversidad funcional aporta el mismo valor que en la vida de los demás, ayuda a mejorar la calidad de vida en todos los aspectos: bienestar emocional y autoestima, vínculo interpersonal, desarrollo personal, etcétera.

La diversidad funcional no es un factor que impida las prácticas erótico-afectivas ni el poder ejercer los derechos humanos y reproductivos.

La intención de este artículo es poder cuestionarnos las ideas cerradas y preestablecidas que tenemos, que lo único que hacen es crearnos presión, marcarnos límites y condicionarnos negativamente.

Todos podemos nacer con una diversidad funcional o adquirirla con los años, así como vivir un cambio importante en nuestro cuerpo o en nuestro aspecto cuando menos lo esperamos. Esto no hace que seamos otra persona, que debamos etiquetarnos ni condicionarnos.

Las relaciones sexuales no se limitan solo a la penetración. Foto Archivo

Las relaciones sexuales no se limitan solo a la penetración. Foto Archivo

Tipos de diversidad funcional

Si hablamos de los diferentes tipos de diversidades funcionales, podemos clasificar de dos formas. La primera se centra en el ámbito de la diversidad: física, intelectual, sensorial y mixta (intelectual más sensorial). Y la segunda clasificación se centra en el origen de la diversidad: si es congénita (de nacimiento) o bien adquirida.

Además, dentro del grupo de diversidades físicas se debe diferenciar el origen congénito del adquirido, ya que en el primer caso, dependiendo de las limitaciones de la persona, se educará y formará hacia un desarrollo sexual personal y positivo.

En el segundo caso, por ejemplo una persona que ha sufrido una lesión medular, hay un antes y un después, y hay un querer recuperar la sexualidad anterior a ese momento. Por lo tanto, es necesario trabajar el cambio de rol, la aceptación de la nueva situación, reinventarse con la pareja abriéndose a todo un mundo de nuevas posibilidades.

Por último, hay personas con diversidad sensorial (visual o auditiva), que deben adaptar los contenidos a otros canales sensoriales, aunque tampoco se ha profundizado sobre este tema.

Una imagen de la campaña del Proyecto DeSeAr.

Una imagen de la campaña del Proyecto DeSeAr.

Función de los profesionales y el entorno

Los profesionales de la sexología debemos atender todas las demandas, necesidades, dudas, curiosidades, motivaciones. El objetivo es ayudar a encontrar una vía de desarrollo para conseguir una educación sexual positiva.

De esta manera podemos conseguir que las personas se conozcan, que se acepten y que puedan expresar su sexualidad satisfactoriamente. El principal problema es que falta mucho material para esta tarea, así como estudios y documentación.

Cada persona tiene que poder vivir su sexualidad a su manera, nadie tiene derecho a bloquear esta oportunidad porque se salga “de la norma”.

La sexualidad es la manifestación de las emociones, de los deseos, del placer, y hay que aprovechar todos sus matices y variables pudiéndolo así vivir con plenitud en todos los aspectos.

Por Núria Jorba, sex coach, sexóloga clínica, terapeuta de parejas, para La Vanguardia.



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