Las cifras en alza son globales, y ese letargo en el que habitó durante décadas se despabiló en los últimos años alcanzando números alarmantes. En algunos países, incluso, le ha valido la definición de epidemia. La sífilis, esa vieja enfermedad de transmisión sexual (ETS), se convirtió en un fuerte dolor de cabeza para la medicina y para la ciencia, que con el objetivo de frenar su avance ya comenzó a buscar alternativas de tratamiento enfocadas en la prevención.

En el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fechado en 2016, se menciona la existencia de 6,3 millones de casos de sífilis alrededor del planeta. En Argentina se cuadruplicaron en el último lustro, con un inquietante pico en el grupo de 15 a 24 años. En el sector de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) del Hospital Muñiz actualmente atienden una media de 50 casos mensuales de sífilis infectante, mientras que por cada caso índice se calcula que hay otros 10 no detectados.

Con varias etapas por las que atraviesa, una pequeña llaga o úlcera llamada chancro es su primera manifestación. Suele aparecer en la boca, el ano, el pene o la vagina, generalmente es indolora y se cura sola, por lo que muchas veces el paciente no llega a la consulta. Por ende, no hay tratamiento y nada le pone freno a su contagio silencioso.

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Al igual que las demás ETS con alta incidencia en la población, la sífilis no distingue raza ni condición social. La diferencia prima en cómo se trata y cuánto impacta la prevención de nuevos casos, frente a los que logran detectarse. Es sobre ese punto que la investigación en curso con cuna en Barcelona, España, pretende indagar y descubrir la mejor respuesta posible.

Para ello, el equipo liderado por Oriol Mitjà, investigador catalán, trabaja en el reciclado de fármacos ya existentes para detectar cuáles surten efecto sobre esta patología. En el artículo publicado en el diario El País de España, el especialista refiere a la necesidad de trabajar en otras opciones distintas de la penicilina, que actuen tanto en el eslabón preventivo como sobre las consecuencias más graves de la infección.

Las pruebas se hacen con más de 200 moléculas de distinta composición antibacteriana. De ahí se concluirá cuáles son las más efectivas para combatir la sífilis.

Las pruebas se hacen con más de 200 moléculas de distinta composición antibacteriana. De ahí se concluirá cuáles son las más efectivas para combatir la sífilis.

«Tenemos la necesidad de usar nuevas fórmulas para frenar la cadena de transmisión. Por primera vez tenemos la epidemia, pero también la herramienta», explica al medio ibérico, y da cuenta de que la Treponema pallidum (TP), que se transmite fundamentalmente por contacto sexual y vertical (durante el embarazo o el parto), y que es el detonante de esta enfermedad, «Es una bacteria muy caprichosa y solo crece en unas condiciones muy específicas».

Si bien el estudio está en fase de prueba de laboratorio, ya tiene fecha para ser testeada en pacientes. Será a mediados de 2020 y los voluntarios fueron reclutados también en Cataluña. Durante el ensayo que se llevará a cabo por dos años, se les aplicará una combinación de los antibacteriales que, sondeos de por medio, se seleccionen como los más activos frente al genoma de la sífilis.

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En el mientras tanto, y de cara al grave aumento de casos que se reportan, y que no, a nivel global, los cuidados preventivos y los controles se vuelven indispensables para bloquear la marcha de una enfermedad tan vieja como severa. En ese sentido, la protección con preservativo (incluso en parejas estables) y el testeo cobran especial relevancia durante el embarazo para evitar la transmisión congénita (antes del nacimiento) y perinatal (durante el parto).



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