En 2018, cuando el pueblo tsimane fue estudiado a fondo por científicos internacionales que llegaron a la asombrosa conclusión que esas 16.000 personas que habitan la Amazonia de Bolivia tenían las mejores y más sanas arterias del planeta, el mundo se sorprendía.

Ahora, otro estudio vuelve a causar asombro. En los últimos 15 años los tsimane experimentaron una marcada disminución de la temperatura corporal, lo que puede estar ligado, según un estudio, a rápidos cambios socioeconómicos, con mejoras en la salud, supervivencia y condiciones de vida.

Los autores han observado una reducción media anual de 0,05 grados centígrados en la temperatura de este pueblo indígena de agricultores-recolectores bolivianos, señala un estudio que publica Science Advances.

La temperatura pasó de unos 37° en 2002 a 36,5° en 2018, según un estudio de datos biomédicos reunidos por el Proyecto de salud y ciclo de la vida tsimane.El estudio liderado por Michael Gurven de la Universidad de California Santa Bárbara sugiere que este rápido descenso de la temperatura corporal puede reflejar cambios socioeconómicos que «mejoraron rápidamente la salud, la longevidad y las condiciones de vida en la región».

El pueblo Indígena tsimane de Bolivia tiene los corazones más sanos.

El pueblo Indígena tsimane de Bolivia tiene los corazones más sanos.

Un proceso similar se produjo también entre los estadounidenses, pero el período de tiempo fue mucho más largo, unos 150 años, según un estudio previo, el cual sugiere que, desde la era preindustrial, la temperatura corporal media ha disminuido en un 1,6 % en los residentes de países con altos ingresos.

Aunque durante mucho tiempo se consideró que 37° era la temperatura corporal básica normal para los adultos, algunos procesos pueden modificarla dentro de un rango saludable. Hasta ahora no se sabía si las temperaturas corporales por debajo de 37° eran normales fuera de los países de altos ingresos.

El equipo analizó datos que documentan los cambios de temperatura corporal de 5.000 indígenas tsimane en 110 aldeas, cuya esperanza de vida aumentó de unos 43 a 54 años cuando obtuvieron un mejor acceso a la atención de salud y otros recursos a principios del siglo XXI.

Los investigadores determinaron que los cambios en los meses de la estación húmeda y las temperaturas diarias más altas no afectaban a la disminución de la temperatura corporal a lo largo del tiempo, ni tampoco los diagnósticos comunes como infecciones respiratorias y genitourinarias.

Gurven y su equipo sugieren que el descenso en la temperatura «probablemente refleja mejoras generales en la salud, la supervivencia y las condiciones de vida de los tsimane en los dos últimos decenios».Además, señalan que se podría seguir estudiando el papel que el mayor uso de antibióticos y los cambios en la actividad física y la composición corporal pueden haber desempeñado en ese cambio a lo largo del tiempo. 

Corazones sanos

Los tsimane son 16.000 y habitan en un centenar de poblados en los municipios de San Borja y Rurrenabaque, a una distancia de entre 360 y 400 kilómetros de La Paz, Bolivia. Tuvieron contacto con los jesuitas, allá por el siglo XVII, a quienes resistieron. Si bien vivieron modificaciones desde entonces, siguen alimentándonse de lo que cazan, pescan o recolectan. En 2018 un grupo de especialistas determinó que estos indígenas tienen las arterias coronarias más fuertes del mundo.

Las arterias de un integrante de 80 años de esta comunidad se corresponden a las de estadounidense de unos 50 años, afirmó hace dos años Randall Thompson, cardiólogo del St. Luke’s Health System de Kansas City (Missouri, Estados Unidos), en un estudio publicado en la prestigiosa revista médica británica The Lancet.

Del estudio participaron unos 750 tsimane mayores de 40 años, que tras un día de remo en canoa y seis horas en jeep llegaron a la ciudad más cercana, donde los médicos escanearon sus corazones y midieron su estatura, ritmo cardíaco, presión arterial, colesterol y azúcar en sangre.

Los tsimane basan su dieta en lo que cultivan y cazan. Abundan productos como arroz, mandioca, banana, maíz, nueces y frutos.

Los tsimane basan su dieta en lo que cultivan y cazan. Abundan productos como arroz, mandioca, banana, maíz, nueces y frutos.

La aterosclerosis se evaluó mediante la puntuación de calcio coronario (CAC, por sus siglas en inglés). Los resultados obtenidos en la población boliviana fueron comparados con los de 6.184 participantes de un estudio multiétnico realizado en Estados Unidos.

Los puntajes superiores a 100 se consideraron representativos de enfermedad aterosclerótica significativa. El 85% de los tsimane no tenían CAC. Y dentro de los mayores de 75 años, solo el 8% obtuvo un puntaje de 100 o más, una prevalencia cinco veces menor que en las poblaciones industrializadas. El colesterol elevado, la obesidad, la hipertensión, el azúcar en sangre y el hábito de fumar cigarrillos eran raros. Lo que sí se encontró fue alta carga inflamatoria infecciosa, quizás producto de su falta de acceso a la atención de salud primaria.

Según Thompson, el estilo de vida tiene un papel más importante que la genética en la prevención de los problemas cardíacos. Casi tres cuartas partes de la dieta de los tsimane consisten en hidratos de carbono y fibra vegetal (arroz, mandioca, plátano macho, maíz, nueces y frutos). A ello se añaden unas pocas proteínas por medio de la carne (de jabalí, tapir y carpincho) y el pescado (14%) y también poca grasa.

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