Podría concebirse como uno de los tantos daños colaterales del aislamiento. Si bien se presumía que los accidentes domésticos podían verse incrementados al pasar más tiempo en casa, pocas cifras respaldaban esta hipótesis. Ahora, una nueva investigación estadounidense descubrió que la ingestión de pequeños imanes y pilas botón por parte de los niños aumentó significativamente durante la pandemia.

El estudio se presentó en la Conferencia y Exposición Nacional de la Academia Estadounidense de Pediatría de 2021, y analiza la información proveniente de más de 100 hospitales proporcionados por la base de datos del Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones.

El hallazgo, que se desprende de los datos proporcionados por los departamentos de emergencia, indica que en realidad se vieron aproximadamente el mismo número de casos de ingestión de sustancias extrañas durante la pandemia en comparación con lo que ocurre desde 2017, pero sí advierte en el marco de la pandemia una mayor proporción de baterías e imanes.

Un accidente doméstico y peligroso

“Las pilas de botón y los pequeños conjuntos de imanes de tierras raras [NDR: un grupo de 17 riesgosos elementos químicos] representan los objetos más peligrosos que un niño puede ingerir”, advierte Patrick Reeves, profesor asistente de pediatría en el Centro Médico Naval de San Diego.

Y añade: “Debido a su capacidad para provocar descargas de fuerza electromagnética, estos objetos pueden atravesar el tejido, causar sangrado e incluso la muerte. Los padres deben tratar estos objetos como el The Dark Side or the Force [en referencia a la película Star Wars] y esforzarse por disminuir el acceso de los niños a estos elementos en el hogar», enfatiza.

Siempre debe chequearse que las pilas de los juguetes no estén al alncance de los chicos. Foto Shutterstock.

Siempre debe chequearse que las pilas de los juguetes no estén al alncance de los chicos. Foto Shutterstock.

La mayoría de los cuerpos extraños que ingieren los niños pasarán al estómago y finalmente dejarán el cuerpo a través de la defecación. Eso se va siguiendo mediante radiografías.

Sin embargo, algunos objetos, como las pilas botón (las que se usan en relojes, juguetes, cotillón luminoso) o los imanes pequeños, representan un peligro importante para los niños, que puede provocar la muerte.

En este sentido, Bibiana Paoli, jefa de Otorrinolaringología Infantil del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, explica que el principal riesgo ante la ingestión es que la pila se adhiera a algún órgano: “El problema es cuando queda impactada, si eso ocurre al menos por unas horas, ese lapso de tiempo ya es suficiente para causar lesión”, indica.

Y añade: ”Estando en un medio líquido como es el tubo digestivo, la pila se abre, el hidróxido se alcaliniza y eso es lo que provoca la necrosis y una úlcera, por esa razón hay que sacarla rápido”, sintetiza.

Tan frecuente como peligroso

En el estudio estadounidense se indica que las salas de emergencia atienden aproximadamente entre 55.000 y 60.000 niños por ingestión de objetos extraños al año. La mayoría tiene entre 0 y 5 años y han ingerido pilas, imanes, monedas, juguetes, artículos de escritorio, artículos de baño, joyas, sujetadores (tornillos, clavos, etc.) y artículos festivos, como adornos navideños y decoración.

A nivel local, Paoli destaca: “El año pasado presentamos un trabajo en el Congreso de Otorrinolaringología pediátrica, en el que hablamos de los resultados de una casuística que hicimos entre marzo y junio de 2019 y los mismos meses de 2020, y la cantidad de pacientes con cuerpos extraños (dentro de ellos, las pilas), había aumentado casi un 80%”.

“Los chicos estuvieron en sus casas todo el tiempo, más acá en la Argentina, en contacto con las cosas que hay en la casa, porque se aburren y terminan buscando y encontrando lo que uno ni sabe que hay”, explica.

Respecto a su área, indica qué suelen colocar los niños en las vías respiratorias: “Los cuerpos que más se introducen en la nariz son objetos tipo perlas, cuentas de collares, papeles o algodón, y pilas botón”, especifica.

En pandemia los chicos pasaron mucho tiempo en casa, y se incrementaron las chances de accidentes. Foto Shutterstock.

En pandemia los chicos pasaron mucho tiempo en casa, y se incrementaron las chances de accidentes. Foto Shutterstock.

Las edades en las que este accidente ocurre más frecuentemente oscilan entre los 2 y los 5 años, según indica Paoli, etapa en la que predomina la colocación de estos objetos en la nariz, en cambio en niños y adolescentes de entre 12 y 14 o 15 años, suelen introducirlos en el oído.

Respecto a los riesgos en cada caso, la profesional diferencia: “Al ser un medio seco, la pila en el oído no suele revestir tanta gravedad porque se puede sacar rápido por lo general, salvo que esté mucho tiempo. En el caso de la fosa nasal sí: por ejemplo si es una pila nueva y estuvo 10 horas colocada es muy probable que en el control aparezca la perforación”, advierte.

Pautas para estar alerta

Recientemente, la Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor de EE.UU. recordó el riesgo de tener en casa imanes de alta potencia.

En concreto, piden el diseño de campañas dedicadas a tales fines, que incluyan educación para niños, padres, otros cuidadores y médicos para evitar la compra de estos artículos y diseñar formas de sacarlos del hogar.

Por su parte, Paoli destaca la importancia de la concientización, ya que en muchos casos los juguetes vienen con el soporte destinado a que las pilas permanezcan fuera del alcance de los niños, sin su respectivo tornillo. En este sentido, indica respetar las edades plasmadas en los paquetes, chequear los dispositivos, y dejar fuera del alcance aquellos que revistan más peligro.

De suceder este accidente, hay que actuar lo más rápido posible, preferentemente sin tratar de quitar por los propios medios el objeto, sino acudiendo a un centro de salud cercano, ya que, en estos casos más que nunca, el tiempo es oro.

«Hay que trabajar en la urgencia respecto a la pila botón, a veces no está muy asumida la importancia de la rapidez, a veces los pacientes deambulan mucho hasta llegar al hospital o al lugar donde se la puedan extraer, que debe contar el elemento indicado», describe.

Y agrega, para cerrar: «Es preferible que lo haga alguien con experiencia, esperar un poco e ir a un lugar experimentado antes que tratar de sacarla y terminar empujándola, ya que ahí puede ir a vía aérea o, lo más frecuente a vía digestiva», concluye.



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