Cuando el próximo lunes arranque oficialmente el receso escolar de invierno en la Ciudad de Buenos Aires y el GBA, los puntos más afectados por el alcance de la pandemia de coronavirus, también se estarán cumpliendo cuatro meses de una cuarentena que, al ritmo actual de los contagios, no promete una apertura significativa para las próximas semanas.

En el «mientras tanto» que nos impuso esta crisis sanitaria, los efectos colaterales en la salud de quienes se mantienen aislados para evitar contagios, se cuentan a montones y con consecuencias cada vez más acentuadas. Desde dolores posturales hasta molestias gastrointestinales a nivel físico, con una ascendente curva de estrés, ansiedad, y depresión en lo que a inestabilidad emocional se refiere.

Estas consecuencias del aislamiento se sienten todavía más en quienes, empujados por la situación, cumplen un triple rol desde el comedor de casa: son trabajadores en modo home office, son maestros a tiempo parcial y padres full time.

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«El alto nivel de cansancio físico y mental que la sociedad viene sosteniendo a raíz de la pandemia ha bajado en muchos casos el umbral de capacidad para soportar angustias, tensiones y frustraciones. Es importante detectar a tiempo cuáles son los indicadores de estrés que propician el escenario para la aparición de cuadros depresivos, crisis de angustia y pánico«, advierte la licenciada Marina Rovner, psicóloga y especialista en trastornos de ansiedad, fobias y pánico. 

Como señales de un proceso mentalmente dañino, Rovner menciona el tener bajo nivel de concentración, estar Irritable, generar pensamientos negativos, sentirse desmotivado y desganado, percibir agotamiento físico, decaimiento o sufrir ataques de ira. Frenar estos síntomas depende de frenar también el exceso de tareas que acompañan al aislamiento, pero, con el desafío extra de no moverse del hogar.

¿Se puede cambiar de aire en casa? Modificando la rutina el tiempo lo disfrutaremos como en vacaciones.

¿Se puede cambiar de aire en casa? Modificando la rutina el tiempo lo disfrutaremos como en vacaciones.

Es precisamente en este intermedio del año cuando muchos suelen poner un freno a sus obligaciones y planean un descanso en otros rumbos, algo poco probable con las restricciones vigentes. Entonces, ¿cómo organizamos con las vacaciones de invierno? ¿Es posible tomarse un tiempo libre sin salir de casa?

«En general, se identifica a las vacaciones con los viajes hacia un destino lejano. No obstante, se puede pensar en ellas como un período de “algo diferente” vinculado a permisos y pausas en las demandas. En el contexto de crisis global, un descanso no tiene porqué ser largo, incluso sólo un día aquí y allá, se volverá importante para la salud«, apunta Rovner.

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Para la especialista, existen diversas formas para disfrutar de “un cambio de aire” fuera del trabajo pero dentro del hogar, sólo requiere de una planificación mínima que brindará la oportunidad de recargarse.

Gestionar vacaciones en cuarentena

«Las vacaciones son importantes para todos, independientemente del rol que cada uno ocupe en la sociedad. Hay millones de cosas que hacer y ver aquí cerca. Y además, no es tanto el tiempo ni a dónde nos vamos de descanso, sino no cómo se valoran esos días de receso», invoca la profesional, y deja algunas pautas para gestionar el recreo de las clases virtuales, el home office y los madrugones:

✔ Ser turista en casa: Intentar actuar como turista observando con “ojos de niño” que mira por primera vez, mientras salimos a la calle para hacer alguna compra mirando los detalles de las casas, veredas, edificios, árboles.

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Planificar una celebración, que puede ser con un plan especial de comidas.

Realizar asuntos pendientes sin presión de solucionarlo todo inmediatamente. La intención es disfrutar de lo que uno hace. 

✔ Liberar la creatividad introduciendo alguna situación atípica, como por ejemplo, hacer un camping en algún rincón de la casa o patio.

Hay muchísimas actividades "del afuera" que podemos recrear adentro y sentirlas como vacaciones.

Hay muchísimas actividades «del afuera» que podemos recrear adentro y sentirlas como vacaciones.

✔ Es fundamental conectarse con las propias necesidades, escuchando al cuerpo y la mente, buscando espacios de libertad y removiendo actitudes rígidas que imponen horarios y sobrecontrol para uno y los demás.

✔ Tomar conciencia de la ansiedad durante el día: La ansiedad no aparece de repente, sino que va “dando señales”: el cuerpo siente una excitación particular, la respiración se altera, las ideas se vuelven repetitivas, aparece una urgencia en la acción (cuando de verdad se podría esperar). Una opción útil para estar atento es escribir estas señales como recordatorios que ayudarán a manejar la situación.

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¿Qué hacemos con los chicos?

«Los niños y adolescentes también están afectados y lo manifiestan a través de un mayor nivel de irritabilidad, cansancio, desgano, malhumor y apatía. La falta de contacto presencial con los compañeros de clase, la frustración y el aburrimiento por no poder jugar ni ver a muchos de sus amigos, o la falta de espacio en casa representan un combo explosivo que necesita una vía de escape. Y es natural que eliminen sus frustraciones con las personas más cercanas», define Rovner.

Por todo esto, alivianar un poco la exigida rutina de los últimos meses aun sin cambiar de locación, no debería resultarnos tan descabellado. En este contexto es altamente recomendable que los chicos «se tomen» las vacaciones invernales, aún en cuarentena, acompañados por los padres. Y lo recomendable, sea cual fuere el tiempo que hemos de dedicarle al detox, es que se comience con un cambio de actitud.

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Para lograrlo, la licenciada también deja una serie de sugerencias:

✔ Detener las peleas antes de que comiencen: Preguntarse a uno mismo: ¿Hay ciertas cosas por las cuales siempre me peleo con mis hijos? Pensar cuáles situaciones se pueden prever con anticipación, como por ejemplo, en vez de “atraparlos” jugando con la tablet, pautar a través de un diálogo cuál sería una forma razonable de llegar a un acuerdo en el tiempo de uso.

Pautar ciertos tiempos y consensuar permisos es una forma amable de evitar peleas y retos frecuentes.

Pautar ciertos tiempos y consensuar permisos es una forma amable de evitar peleas y retos frecuentes.

✔ Bajar las exigencias: En general las expectativas altas son las que generan una mayor frustración. ¿Esperamos demasiado de ellos? ¿Esperamos que mantengan todo ordenado incluso cuando es difícil para nosotros en este momento? ¿Esperamos que se sienten y escuchen cuando ya se aburrieron de las mismas charlas de siempre? ¿Esperamos que puedan entretenerse sin la interacción de los padres durante un largo período de tiempo?

✔Anticipar el enojo: De alguna manera cada uno sabe qué es lo que va a provocar una explosión interna que generalmente desencadena peleas, gritos y un sinfín de momentos desagradables. Esos enojos pueden estar provocados por una lista de situaciones repetidas indefinidamente en estos días de aislamiento.

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✔Crear una agenda del espacios personal en donde figuren cada uno de los integrantes de la familia. Para asegurarse de que padres e hijos tengan un espacio privado para llamar a sus amigos o hacer las cosas que les gustan sin ser molestados, podría ser útil crear un horario en el que acuerden como familia que pueden pasar tiempo en una habitación o espacio determinado, sin interrupciones.

Descanso creativo puertas adentro

Cambiar las tareas y las clases por videoconferencia, por una peli compartida en el sillón, despertares sin horario y muchas horas de calidad compartidas ya supone un cambio de aire para grandes y chicos. Porque si bien hace meses que venimos compartiendo «todo el tiempo», lo cierto es que la comunicación se ve continuamente interrumpida por la rutina puertas adentro.

¿Cómo hacemos que este aislamiento se sienta como vacaciones? «La propuesta es convertir la casa en un lugar mágico en que los padres sean los asistentes de propuestas creativas de los hijos, y viceversa. El objetivo principal es dejar de lado las actividades escolares e incorporar un espacio lúdico que descomprima, divierta a todos y fortalezca los lazos familiares.

Luces y sombras, una propuesta lúdica para implementar en vacaciones.

Luces y sombras, una propuesta lúdica para implementar en vacaciones.

Porque es muy probable que a esta altura del confinamiento no nos sobren las ideas para entretenerlos, aquí van algunas opciones de la especialista centradas en el juego, que además favorecen diversas habilidades:

Para desarrollar habilidades sociales: Doblar una película, reproducir cualquier escena y ponerle voz y texto propio. Inventar canciones con temas específicos que pueden basarse en anécdotas familiares divertidas. Ser desconocidos en familia: jugar en la cena como si ninguno se conociera, ¿de qué hablarías, cómo lo tratarías?

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Para estimular las habilidades cognitivas: Entrevistar a un famoso: uno de los integrantes de la familia se disfraza de ese famoso y el resto le hace preguntas. Escribir el árbol genealógico familiar, o un diario íntimo de situaciones particulares y emociones durante la pandemia. También puede ser un cómic creado entre todos sobre un papel cuadriculado.

Para despertar las habilidades manuales: Armar un teatro de sombras (con una caja, papel translúcido, cartulina, palitos de madera y una linterna). Cocinar en familia decorando el plato. Cada integrante elige el motivo cada vez. Inventar coreografías absurdas, redecorar la habitación o formar animales en origami y crear un zoológico.



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